Lo que se sabe
El pasado miércoles, cerca de las 9 de la mañana y en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla (término de Los Yébenes, proximidades de Urda en la provincia de Toledo), un AVE de Renfe con salida de Atocha a las 8 y con 397 pasajeros embistió por detrás a un tren Iryo - en el mismo sentido hacia Sevilla - con 147 pasajeros y que permanecía parado. Como consecuencia de ello, varios vagones descarrilaron y algunos cayeron por un terraplén. El balance oficial establecido ese mismo día fue de 68 fallecidos (44 del Iryo y 24 del AVE según el Gobierno de Castilla-La Mancha). Ayer falleció otro más. Por otra parte, se asistió a más de un centenar de heridos con 53 hospitalizaciones en Castilla La Mancha y Madrid y 15 de ellos en estado crítico según la Comisión de investigación de accidentes ferroviarios. También se registraron 60 denuncias de desaparición. Evidentemente, la circulación en la línea quedó interrumpida por pruebas judiciales, reparación de la infraestructura y auditoría y reestablecimiento de los sistemas de seguridad.
Versión oficial del Gobierno
La cronología básica según las autoridades gubernamentales es que a las 8:30 se produjo una caída del sistema informático de seguridad LZB - que es el control automático de velocidad de distancia- en un tramo de 63 kilómetros. De esa manera, hasta seis trenes se detuvieron automáticamente. Pues bien, en ese momento lo que en teoría sucede es que se activa el ASFA digital. Consiste en unas balizas magnéticas en el suelo comprueban que el tren respeta las señales y si pasa alguna roja sin permiso lo frena automáticamente. La excepción es que se autorice pero ante todo sólo mide la velocidad, no los obstáculos. Minutos después, el centro de control de ADIF en Atocha autorizó al AVE a reanudar la marcha al amparo del sistema BSL (bloqueo de señalización lateral) que es el sistema de respaldo. Así que el AVE recorrió hasta 25 kilómetros a 200 km/h con tan mala fortuna que colisionó contra el Yrio parado y que había comunicado problemas para reiniciar el sistema LZB.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el accidente de “inverosímil” y atribuyó la causa principal a una decisión “inexplicable” y “errónea” del centro de control de ADIF: autorizar la reanudación a “marcha normal” en lugar de “marcha a la vista” (velocidad reducida, máximo 40 km/h, que permite frenar ante obstáculos). Según él, el sistema mostraba en rojo la ocupación de la vía por el Iryo. Pedro Sánchez decretó tres días de luto oficial, se desplazó al lugar, admitió que no era asumible dos accidentes de tamaño calado en menos de un año y afirmó que “si ha habido negligencias se sabrá” actuando en tal caso con contundencia. Pese a estas palabras, Puente descartó dimitir y centró el foco (al igual que el máximo mandatario) en esclarecer los hechos, pero al mismo tiempo reduciendo a "error humano" el factor esencial de causalidad sobre lo acontecido. Les faltó añadir la famosa excusa de Dallas Review.
Existen dos contradicciones muy significativas. La primera y más importante es que el Gobierno señala que se le había dado autorización para reanudar la marcha a través de unos audios (presuntamente filtrados a la prensa) mientras que la compañía lo desmiente y tampoco se justifica que no se activase el ASFA. La segunda es que la empresa fija las 8:48 como momento de colisión cuando el Ministerio las 8:53.
Valoraciones de expertos
Varios expertos ferroviarios entrevistados por los medios de comunicación coinciden en que un simple error humano no debería bastar para provocar un choque por alcance en una línea de alta velocidad. Ricardo Díaz, ingeniero ferroviario, sostuvo en La Sexta que “un error humano por sí solo no puede provocar una tragedia así”. Apuntó a una falta de mantenimiento de los sistemas de seguridad y defendió que los mecanismos de respaldo (como los detectores de ocupación de cantones) deberían haber impedido la colisión. Así que propuso un “reseteo” de la alta velocidad española. José María Pérez Revenga, perito judicial, explicó que, al caer el LZB, el protocolo obliga a pasar a señalización lateral y a ordenar “marcha a la vista”, por lo que consideró posible un despiste del maquinista o del operador del centro de control. Ahora bien, subrayó que el LZB es ya un sistema obsoleto y que, en cambio, el estado físico de la vía era impecable. José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, fue más contundente: “no deben circular sin la total garantía de seguridad” y criticó que protocolos críticos dependan de una sola persona. Antonio Martín Carrillo, ingeniero y ex directivo de ADIF, por su parte, expresó en TVE “incredulidad” y afirmó que “es imposible que ocurra lo que ha ocurrido” si el LZB estuviera funcionando correctamente, dado que el sistema debería haber detenido automáticamente a todos los trenes de la zona. Así que en conjunto estas opiniones apuntan a una combinación de obsolescencia tecnológica, posibles fallos en el mantenimiento de los sistemas de protección y vulnerabilidades en los protocolos de gestión, más que a un problema exclusivo de infraestructuras.
Reacciones de la oposición
Feijoo se declaró consternado y ante todo pidió respeto a víctimas y familiares. No obstante, añadió que el dolor no le obligaría a callar y que la serenidad no equivalía a silencio. En ese sentido, exigió una investigación gubernamental inmediata y otra judicial con todos los medios y sin interferencias, reclamó que España sepa "qué está pasando con las infraestructuras", el estado de las vías y sistemas de seguridad, así como qué advertencias y medidas se tomaron tras Adamuz. También exigió una revisión completa e independiente de toda la red ferroviaria y que se rinda cuentas por la diferencia ejecutada frente a lo anunciado, para finalmente anunciar la suspensión de actos de precampaña. Además, a esto se unió que la ex Ministra Fátima Báñez se confirmó como una de las fallecidas ayer jueves.
Santiago Abascal de Vox fue mucho mas contundente y directo en su primera declaración. No suspendió actos de precampaña aludiendo a que "quieren aprovechar el luto para amordazarnos" y acusó al Gobierno de ser una "banda criminal" que había descuidado las instituciones y buscaba de nuevo un chivo expiatorio para excusar su responsabilidad. Así que señaló directamente al ministro de Transportes Óscar Puente llamándolo "ministro de la muerte" y al Presidente Sánchez como responsables. Esta agresividad oral dió paso a una acción directa como denunciar al primero ante el Tribunal Supremo por presunto homicidio imprudente.
En cuanto a Frente Amplio, exigió que se asuman responsabilidad políticas más allá de las técnicas así como máxima claridad y transparencia mediante una auditoría independiente. Consideran inadmisible la reiteración de un accidente tan grave en menos de un año y cancelaron su agenda de campaña hasta nuevo aviso. Así que, pese a hacerlo desde otro lado del espectro ideológico, coincidieron en buena parte con el fondo de la declaración del PP.
Creadores de contenido
También podemos echar un vistazo a varios comentaristas y creadores de contenido online a los que sigo y comparto plenamente sus impresiones en este asunto. Así, el canal VisualPolitik puso énfasis en la prioridad presupuestaria de inaugurar líneas frente a mantener y modernizar las existentes. Y eso es algo imputable tanto a PP como a PSOE durante este siglo XXI, la parafernalia de cortar cintas y presentar grandes proyectos como el AVE porque da rédito mediático y electoral. Por el contrario, el menos visible, más costoso a largo plazo y menos "fotogénico" es el mantenimiento. Así que mientras el tráfico de viajeros ha crecido de forma exponencial, la inversión en conservación no ha acompañado al mismo ritmo. Así, argumentan que España gasta claramente por debajo de la media europea y el resultado es una infraestructura cada vez más tensionada.
Esa misma línea de centrarse más en lo estructural que lo técnico es la seguida por Memorias de Pez. Enfatiza el descenso de inversión en en infraestructura ferroviaria de Alta Velocidad a menos de 2.000 millones anuales entre 2013 y 2023 (salvo 2014), incluyendo tanto nuevas como reformas. Y a eso añadimos que los datos de ADIF no tienen en cuenta el efecto de la inflación y especialmente de la de los costes de ingeniería civil. También señala la complejidad de destinar más dinero con exigencias en pensiones o defensa, por no hablar del bloqueo presupuestario en los últimos años. Aún así, se han recibido fondos europeos. Dos accidentes mortales en diez meses, como concluye, exigen responsabilidades políticas y no solo técnicas.
Por su parte, Fonseca destaca el contraste entre la duplicación del tráfico de pasajeros tras la liberalización y el mencionado déficit crónico de inversión real en mantenimiento en varios tramos de una red de más tres décadas de antigüedad. Así que afirma que el relato ministerial del “mejor momento de la historia del ferrocarril” se ha derrumbado.
En un lado más crítico está Begoña Gerpe. Coincide con la visión de Vox en el sentido de que el Gobierno prefiere centralizar la investigación en una "cabeza de turco" repitiendo el mismo patrón percibido por muchos en Adamuz, que es señalar un error humano individual para evitar responsabilidades estructurales. Más duros son Juan Ramón Rallo y Juan Soto Ivars. El primero conecta ambos accidentes de este año como síntomas de una negligente gestión de la infraestructura y cuestiona abiertamente hasta cuándo se tolerará que nadie asuma responsabilidades políticas en fallos de mantenimiento, sistemas de seguridad e inversión pública no ejecutada. El segundo reaccionó al comunicado de Pedro Sánchez comentando su sensación de que el equipo de Moncloa trabajaba para "generar, seleccionar, cribar y pulir" un relato. Considera que la mala gestión previa permitió que se alinearan los elementos para una nueva catástrofe.
Problemas clave en el sistema de señalización
Existen críticas generales sobre la señalización en la red de alta velocidad española y especialmente en la línea Madrid-Sevilla. Primero está el riesgo de obsolescencia del sistema LZB. Es un sistema alemán ya antiguo y que se instaló en 1992 coincidiendo con la Expo, siendo el único corredor que a día de hoy lo mantiene. Técnicos y operadores lo describen como seguro pero antiguo. Esa antigüedad es problemática en el momento en que conecta con otra dificultad como los problemas de mantenimiento y repuestos. Hasta el propio Ministerio admite que está al final de la vida útil, ya no se fabrica y complica el mantenimiento y disponibilidad de repuestos. A eso se suma un brutal déficit de inversión ya mencionado. Por si fuera poco, los maquinistas ya habían comunicado fallos de señalización en dicha línea como pérdidas de transmisión y bloqueos del sistema e incluso operadores como Iryo y Ouigo señalaron en comisiones parlamentarias que la sustitución mejoraría la fiabilidad y calidad del servicio. En tercer lugar, los retrasos en la implantación del ERTMS para unificar la señalización con Europa. ADIF demoró dos veces el contrato por errores en los pliegos y por incidencias en evaluaciones de ofertas cuando debían de haber finalizado los trabajos en 2024. A fecha de 2026 sigue sin materializarse, con el contrato antiguo prorrogado al precisar la transición completa de todavía más pruebas. Finalmente (y conectado al anterior) los problemas de interoperabilidad y saturación. Al no ser el LZB plenamente compatible con el estándar europeo, ha dificultado la entrada y homologación de nuevos operadores. Además, con la liberalización del sector la línea ha pasado de tener mucha menos circulación a soportar una mayor presión sobre un sistema muy antiguo. A tal respecto, algunos sectores de la izquierda como en el mismo Ministerio prefieren apuntar el cañón al propio proceso de liberalización en lugar de reconocer los errores de la gestión pública. Gestión que no hay que olvidar que es, desde hace 8 años, suya. Aquí ya no cabe resquicio para echarle los muertos (con perdón) a las autonomías.
Consideraciones provisionales
Queda pendiente determinar qué orden se dio desde el centro de control y qué grado real de supervisión se ejecutó por el mismo, así como porqué el Iryo no pudo reiniciar el sistema, los fallos del ASFA digital y las conclusiones que puedan extraerse de las cajas negras y las investigaciones sobre el terreno. Así que con estos puntos abiertos aún no pueden extraerse conclusiones definitivas. Sin embargo, todo esto no obsta para valorar las críticas fundamentadas a la necesaria actualización de nuestro sistema ferroviario que debería ser (y ahora más que nunca) una prioridad absoluta para el próximo Gobierno que surja de las urnas y posterior investidura.
De igual modo, tampoco impide que después de coincidir dentro del mismo año semejantes catástrofes y cada una por circunstancias diferentes sea imperativo exigir las responsabilidades pertinentes. No se trata ya de que pudiera haberse cometido algún eventual fallo humano, sino que asistiríamos a una cadena de acontecimientos que ha desembocado en tragedias. Lo primero es que estamos hablando de una situación previa de avisos tanto en un desastre como en otro: en el de Adamuz sobre el mantenimiento de las vías y en el presente de Urda sobre el riesgo de inestabilidad del sistema. Lo segundo es el contexto de máxima recaudación tributaria histórica y mínimos de inversión ferroviaria. ¿Dónde está la calidad de nuestros servicios públicos de transporte?
Por todo lo comentado, entiendo que no se puede reducir todo a la mala suerte o a errores puntuales. Y muy especialmente cuando asistimos a contradicciones en las versiones oficiales. Así que francamente y después del aún incompleto desarrollo de las investigaciones de Adamuz todavía no entiendo qué hace aún Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes. Sí, el mismo que dijo aquello de "yo no soldé el carril".



