viernes, 16 de octubre de 2026

Teletrabajo en la Administración Pública: desarrollo desigual en AGE, CARM y Ayuntamientos

En el día de hoy me voy a referir a un tema que debería estar dentro de los programas electorales del 29-N de cara a proteger y mejorar los derechos de los empleados públicos. Desde el punto de vista administrativo, si alguna lección pudo extraerse de la pandemia del Covid-19 fue sin ningún género de duda que las tecnologías debían de facilitar el trabajo y la atención no presencial. Así, en el sector privado, algunas entidades de especial relevancia en distintas áreas como BBVA en el área bancaria, Axa y Mapfre en Seguros o Campofrío en Alimentación han desarrollado sus sistemas de teletrabajo en la medida en que cierta parte de sus procesos de trabajo son viables. En el sector público, que en muchos aspectos ha sido pionero como en derechos de los empleados, no parece haberse generalizado y aplicado del todo. Así que en el presente artículo exploraré los antecedentes y estado de la cuestión en la Administración General del Estado como marco normativo básico y muy especialmente en lo que está pasando en la Administración Regional de la Comunidad Autónoma de Murcia. Por último, comentaré y analizaré varias iniciativas de Ayuntamientos de esta misma Región que han aprobado Reglamentos regulatorios del teletrabajo en sus administraciones. Aclaro que no añado municipios como Murcia que disponen de un acuerdo no reglado o Molina de Segura que está pendiente de aprobación definitiva desde abril. Esta triple revisión nos permitirá tener un conocimiento de cómo se encuentra regulado y adaptado cuando la mencionada pandemia es hoy día un triste, mal pero a su vez algo lejano recuerdo.

El modelo normativo básico de la Administración General del Estado

Durante 2020, la Administración General del Estado funcionaba fundamentalmente con las medidas extraordinarias derivadas de la pandemia. El Real Decreto-ley 29/2020, de 29 de septiembre, introduce el artículo 47 bis del Estatuto Básico del Empleado Público, Ese artículo conceptúa el teletrabajo como una prestación de servicios a distancia (fuera de dependencias administrativas) mediante tecnologías de la información, compatible con el trabajo presencial y de carácter voluntario y reversible. Por lo tanto, no es un acceso remoto sin más, sino que se corresponde con una prestación efectiva de servicios públicos. El texto legal se remite al desarrollo ya sea legal o reglamentario y bajo negociación con los sindicatos para, entre otras cosas, determinar criterios objetivos para el acceso a dicha modalidad de trabajo. La norma se refiere a la necesidad de contribuir a una mejor organización del trabajo tanto en identificación de objetivos como en evaluación de su cumplimiento, así como a la igualdad de derechos y obligaciones salvo aquellos estrictamente relacionados con el servicio presencial. Por supuesto, también ha de evaluarse previamente la prevención de riesgos en el domicilio. Las Administraciones serán responsables de proporcionar los medios tecnológicos necesarios, entendiéndose por tales el acceso remoto a las aplicaciones y algún dispositivo como una cámara de vídeo. Lo básico, es decir, el hardware (monitor o portátil) y el lugar apropiado, será responsabilidad de la persona empleada.

En abril de 2021 existían 46.760 empleados de la AGE en modalidad no presencial frente a 127.691 presenciales, lo que representa que aproximadamente uno de cada cuatro trabajadores desempeñaba sus servicios a distancia. Pero aquello no era aún el modelo estructural definitivo. El 12 de abril de 2021 llegó el hito clave. La Mesa General de Negociación de la AGE firmó el Acuerdo sobre criterios generales para el desarrollo del teletrabajo en la Administración General del Estado. El Ministerio de Política Territorial y Función Pública lo negoció con CCOO, UGT, CSIF y CIG y fue tramitado por la Secretaría de Estado de Función Pública. El planteamiento era bastante claro con un modelo general de 3 días máximo de teletrabajo más 2 días presenciales por semana. También se contemplaban situaciones especiales para determinadas zonas de difícil cobertura o con problemas demográficos (España vaciada), donde el porcentaje de presencialidad podía ser mucho menor. Pero el problema es que el acuerdo necesitaba desarrollo normativo a través de Real Decreto del Gobierno.

El Gobierno aprobó en mayo de 2022 un Plan de medidas de ahorro y eficiencia energética de la Administración General del Estado incorporando el teletrabajo como una de aquéllas. Y aquí encontramos otra vez el modelo de tres días a distancia y dos presenciales como regla general. También se permitían dos días a distancia por razones organizativas y otros sistemas excepcionales y el porcentaje de presencialidad nunca podía ser inferior al 40% de la jornada semanal. Sin embargo, esta modalidad se vinculaba estrictamente al  plan energético y poco tenía que ver con el modelo estructural de 2021. En noviembre se aprobó el Acuerdo Marco para una Administración del siglo XXI y el Gobierno se comprometía a impulsar, entre otras medidas, la "puesta en marcha inmediata del Teletrabajo". Así constaba en la Resolución de 14 de noviembre de 2022 de la Secretaría de Estado de Función Pública por la que se publicó aquél. Sin embargo, el esperado Real Decreto continuó retrasándose por no decir que nunca llegó. En junio de ese mismo 2022, CSIF denunciaba públicamente que el Gobierno todavía no lo había aprobado teniendo en cuenta que la mayoría de restricciones sanitarias habían sido levantadas. En febrero de 2023 el mismo sindicato llegó a presentar una demanda contencioso-administrativa contra el Ministerio por la demora. 

En los años siguientes (2024-2025), el Gobierno frena las expectativas de una transición total al entorno virtual. Con la tramitación del Anteproyecto de Ley de Función Pública de la AGE, se deja claro que el teletrabajo no se conceptúa como un derecho del empleado público, sino una "modalidad de organización temporal supeditada a las necesidades del servicio". A fecha actual de 2026 no ha pasado todavía de fase de enmiendas, por lo que ni tan siquiera puede darse luz verde a su desarrollo reglamentario. Pese a dicha circunstancia, el teletrabajo volvió a estar sobre la mesa con la implantación de la jornada laboral de 35 horas y el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Ahora bien, la aplicación práctica se ha fragmentado. Mientras departamentos muy tecnificados como la AEAT ó el CSIC funcionan con instrucciones estables de 2 días semanales, en varios ministerios y sobre todo en cuerpos de atención al ciudadano se mantiene una presencialidad prácticamente total. Por último, la Resolución de 14 de abril de 2026 sobre jornada y horarios de la AGE es la normativa más reciente sobre organización general del trabajo en la Administración estatal y guarda silencio al respecto de teletrabajo.

El modelo de la Administración Regional de la CARM

La CARM ya había impulsado el teletrabajo antes de 2020. Así, existieron dos acuerdos marco de la Mesa General de Negociación de fechas 6 de octubre de 2015 y 12 de noviembre de 2018, que impulsaron su implantación. A partir de ellos se realizaron proyectos piloto. El primero comenzó en 2015 en la Consejería de Hacienda con quince personas y el segundo se extendió en 2018 al conjunto de consejerías con 80 participantes. La propia Administración Regional consideró que aquellas experiencias fueron un interesante antecedente. Los requisitos en el primer proyecto eran conocimientos informáticos suficientes, una serie de requisitos técnicos de su equipo personal, cumplimentar un cuestionario previo de autoevaluación de riesgos en el domicilio y un máximo de 3 días en el domicilio. La diferencia con el segundo es que los nuevos cursaron formación específica previa, el seguimiento era a más largo plazo (un año prorrogable) y se abrió un procedimiento reglado para solicitarlo.

Pero no fue hasta el 5 de junio cuando de 2020, poco después de levantarse el último Estado de alarma por la pandemia del Covid-19, cuando en Acuerdo de la Mesa Sectorial de Administración y Servicios se firmaron los criterios para la llamada "nueva normalidad", manteniéndose modalidades presenciales y no presenciales. Entre ellos, se establecieron reglas temporales para aplicar el teletrabajo mientras durase la crisis sanitaria. Posteriormente sería prorrogado hasta el 30 de junio de 2021. En aquél mismo mes de junio de 2020 incorporó su propia regulación legal a través del Decreto-ley 7/2020, de 18 de junio. Esta norma añadió la disposición adicional decimosexta al Texto Refundido de la Ley de la Función Pública de la Región de Murcia. Dicha previsión establece que la Administración Regional podrá implantar el teletrabajo cuando la naturaleza del puesto lo permita y se garantice la correcta prestación del servicio. También reconoce la viabilidad de que pueda ser parcial o total en relación con las funciones del puesto desempeñadas a distancia y desarrollándose los términos y condiciones mediante negociación entre la Consejería de Función Pública y las Organizaciones sindicales destacando lo relativo a la salud y a la conciliación personal, laboral y familiar del personal empleado público.

En base a esto, CARM y Sindicatos alcanzaron el Pacto de la Mesa Sectorial de Administración y Servicios de 25 de junio de 2021 (BORM de 9 de julio). El Pacto establece que el teletrabajo sería, en los mismos términos que lo establecido en el EBEP, sólo que añadiendo algunas condiciones interesantes. Respecto a su ámbito, reitera su carácter voluntario, reversible y condicionado a la continuidad del servicio público, pero también aclara que no se configura como una prestación ordinaria de servicios. Por lo tanto, ya avisa que el teletrabajo sería complementario o excepcional. Puede ser obligatorio solo en situaciones excepcionales de fuerza mayor, como por ejemplo ya se estaba aplicando en contextos de despachos amplios y con un número elevado de personas. Fue mi caso con anterioridad a este pacto, dado que en el espacio en el que me encontraba éramos hasta 16 puestos de trabajo en un mismo macro-despacho. No aplica directamente al personal docente, sanitario o de servicios sociales, ya que cuentan con regulación propia. 

Acceso y condiciones de prestación. Se accederá por convocatorias públicas periódicas o bien por solicitudes de gestión permanente y requiere estar en servicio activo, contar con un mínimo de 6 meses de antigüedad en la unidad y obtener informe del superior jerárquico. Se valoran situaciones prioritarias (discapacidad, salud, violencia de género, familias monoparentales, etc.). Sobre las condiciones de prestación, se permite un máximo de 3 días semanales ampliable en situaciones de emergencia y la autorización se formaliza en un acuerdo con una duración máxima de 2 años prorrogable, modificable, renunciable y revocable. Además, se precisa fijar un sistema de trabajo por objetivos e indicadores de medición así como registrar la jornada e identificar horario fijo. La CARM será responsable de aportar acceso a las aplicaciones, formación, seguridad y verificar prevención de riesgos, al tiempo que se contemplan los derechos de intimidad y desconexión digital para ser regulados con los sindicatos junto con todo el desarrollo reglamentario pendiente. Por lo tanto, este pacto era la primera puesta en común pero no el final.

En 2023 aparece un nuevo compromiso, que es el Acuerdo Marco para la mejora del empleo público y recuperación de condiciones de trabajo y que se plasmó en la Resolución de 11 de mayo de 2023 de la Secretaría General de la Consejería de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Transformación digital (BORM nº 109, de 13 de mayo), vuelve a ocuparse expresamente del teletrabajo. El acuerdo establecía en su apartado 5 la creación en junio de aquél año de una comisión técnica dependiente de la Mesa General de Negociación para elaborar una propuesta de acuerdo destinada a regular el teletrabajo. Según el acuerdo, los trabajos debían estar terminados antes del 31 de diciembre de 2023. Pues bien, llegado mayo de 2024 el sindicato UGT denunció que tras un año todavía no se había hecho nada. No se retomó hasta octubre cuando se constituye la comisión, pero fue una reunión sin continuidad.

Llegamos a febrero de 2026 e Intersindical denunció que no se había avanzado nada y reclamó retomar esas negociaciones. Incluso en un acta del Comité de Seguridad y Salud de la Administración regional de 2025 aparecía recogida la petición de regulación del teletrabajo y ya señaló que desde el 8 de octubre de 2024 no se había vuelto a convocar el grupo de trabajo. Lo cierto es que las circunstancias excepcionales de la pandemia provocaron aquella aplicación temporal y, una vez terminada su vigencia, el 1 de julio de 2021 se produjo la vuelta a la presencialidad de todo el personal. Paradójicamente, a día de hoy lo único que existe es el acceso remoto a carpetas corporativas y aplicaciones específicas pero no en régimen de Teletrabajo sino de forma complementaria. Menos se entiende con la progresiva sustitución de los discos duros compartidos (T:) por la nube (One Drive) y las herramientas de Microsoft como Teams, siendo tanta una como otras ya accesibles desde casa y sin permisos especiales. Esta situación actual, que puede permitir un salvavidas en ocasiones urgentes con aplicaciones específicas como Portafirmas, PLACRM (contratos) y otras contables o de gestión personal, desde luego no es lo que estamos esperando los empleados públicos y tampoco resulta muy amigo del derecho a la desconexión digital.

El teletrabajo en la Administración Local 

Jumilla fue la pionera publicando en el BORM en 22 de febrero de 2022 la versión definitiva de su reglamento. Se requiere una antigüedad de 12 meses consecutivos en el mismo puesto (siempre que sea susceptible de teletrabajo) con dispensa si el puesto lo tuviese reservado. Se establecen una serie de colectivos prioritarios como mayores de 60 años o personas que vivan lejos. El procedimiento se inicia con una solicitud a la Alcaldía o Concejalía delegada de Personal, informa la jefatura de servicio de adscripción del solicitante sin más trámite y con resolución de la Concejalía de Personal. La autorización será por tiempo determinado y máximo 6 meses, siendo prorrogable si nadie dice nada hasta otros seis más. El plazo de resolución es de un mes con sentido desestimatorio del silencio administrativo. Una comisión de seguimiento velará por la correcta ejecución. Finalmente, se reconoce el derecho a la desconexión.

En Los Alcázares (publicado el 25 de abril de 2022) se precisan 6 meses de antigüedad en el puesto para el personal interino o temporal pero con previsión de permanencia de más de un año. Se prohíbe para puestos de registro e información al ciudadano, personal eventual, servicios presenciales por su naturaleza y los que justifique la Alcaldía por Decreto. Se permite un máximo de tres días durante seis meses y pueden ser alternos y rotatorios como estime la jefatura de servicio. La autorización ha de ser por tiempo determinado, pero en esta ocasión es de año máximo prorrogable por otro. Al segundo año hay que reiniciar el procedimiento. Se precisa informe de la jefatura, visto bueno del titular de la concejalía de adscripción, informe de recursos humanos y otro de informática resolviendo la Concejalía de Personal. Se reconoce una buena gama de derechos haciendo referencia a la protección de datos y privacidad aparte de desconexión, reconoce también colectivos prioritarios y es el más completo. No indica plazo, pero ha de entenderse de 3 meses en aplicación supletoria de la Ley 39/15 y silencio positivo.

Mazarrón, con su Reglamento publicado el 24 de octubre de 2022, es el Ayuntamiento que tiene un procedimiento más complejo, ya que precisa hasta cuatro informes: Jefatura de adscripción, responsable de personal, Comisión de Teletrabajo y del Técnico de Administración General donde se presenten servicios. También es el más restrictivo, ya que sus destinatarios exclusivos son padres y madres de hijos menores de 14 años, víctimas de violencia de género o terrorista y empleados con discapacidad. Por tanto, no se menciona gente mayor de 60 años. Además, circunscribe qué funciones son susceptibles de ser desempeñadas a distancia y excluye las mismas que Los Alcázares, aunque el ámbito positivo lo dejaba abierto. La antigüedad mínima requerida en el puesto son 6 meses consecutivos con independencia de ser fijo o temporal. En cuanto a plazos de duración son los mismos que Los Alcázares y se establece un porcentaje máximo del 20% de la jornada laboral (dos días). Al no mencionarse plazo expreso de resolución, se entiende que son tres meses y silencio estimatorio.

En 27 de octubre de 2022 se publicó el del Ayuntamiento de San Javier. Prevé adaptación de la Relación de puestos de trabajo tras definir con mayor detalle aquellas funciones susceptibles de ser prestadas en régimen de teletrabajo. La solicitud puede ser individual pero se permite que pueda ser colectiva. No existe ninguna previsión ni de destinatarios exclusivos ni prioritarios. En cuanto al procedimiento administrativo, es el mismo que el de Mazarrón excluyendo el informe técnico y denominándose "técnica" la comisión. La antigüedad mínima requerida es la más baja con sólo tres meses consecutivos en el puesto salvo que se disponga en reserva. Se concede por plazo indefinido salvo que cambien las circunstancias, como si se tratase de una autorización de compatibilidad. El texto menciona expresamente condiciones como la edad o la salud como factores a tener en cuenta. El sentido del silencio administrativo desestimatorio siendo el plazo máximo de resolución de 20 días hábiles desde la solicitud. Por lo tanto, es el más corto de los cuatro.

Ceutí publicó su aprobación definitiva en 11 de mayo de 2023. En el caso del personal temporal o interino se exige una antigüedad previa de un año en el puesto. La autorización se concede por máximo de seis meses y no existe prórroga implícita. Se puede optar a un máximo de 2 días y el procedimiento requiere informe de la jefatura, visto bueno de la concejalía e informe-propuesta de Personal. Ante la no previsión, se entiende un plazo máximo de 3 meses con silencio estimatorio. Sorprendentemente, se reconocen colectivos prioritarios pero no se menciona a los mayores de 60 años.

En 26 de agosto de 2026 fue Abarán que publicó el texto más corto de todos. El procedimiento es también el más simple con una mera solicitud a la Concejalía de Personal que resuelve de forma motivada. Pese a no requerir ninguna antigüedad (salvo para priorizar) es bastante restrictivo porque será aquél departamento quién decida qué tipo de puestos son viables para desempeñar teletrabajo a propuesta de las demás concejalías e incluso puede determinar periodos en los que se prohibirá. Además, entre los colectivos prioritarios no se relaciona a las mayores de 60 años y se baja el tope hasta los 6 años respecto a los hijos de las personas empleadas. Por el contrario, se faculta a un máximo de 50% de la jornada laboral mensual y se concede por tiempo de hasta un año pudiendo ser prorrogable automáticamente hasta llegar a los dos años.

Tengo que hacer un inciso importante y es que en los casos de Jumilla y San Javier no tengo claro que sea correcto el silencio administrativo negativo impuesto por dos normas reglamentarias. Que sepa, ninguna Ley estatal ni autonómica menciona expresamente que no sea estimatorio. Hay que tener en cuenta que con arreglo al artículo 24 de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común, el carácter del silencio administrativo será siempre positivo salvo algunas excepciones tasadas más cláusula remitiéndose a otras normas con rango de Ley. Y a tal respecto considero que no encaja en las excepciones al sentido general estimatorio. Y la Ley 53/84 - en la que tal vez se escuden - trata en su prescripción de silencio negativo de las incompatibilidades por prestar una segunda actividad en el sector público, no de teletrabajo. Pero esa presunta irregularidad no anula lo más importante, que es que varios administraciones municipales se hayan anticipado en 2022 con la regulación del teletrabajo pese a hacerlo de forma dispar. Me preocupa más ese detalle, que haya tanta diversidad de criterios así como pocas iniciativas. Así que llegado a este punto... ¿por qué no se aplica el teletrabajo en la Administración de la CARM y por qué en la AGE se ha quedado en una aplicación descentralizada y nada uniforme?

Conclusiones

La primera de las razones por la que creo que no ha terminado de avanzar la regulación del teletrabajo es por la ausencia de una cultura del mismo. El cambio de paradigma en la Administración se ha orientado a convertirla en más accesible y transparente al ciudadano, así como más ágil y menos compleja. Sin embargo, en lo que respecta a sus propios empleados se ha estancado. Muchos ya tienen una perspectiva anclada en que los funcionarios somos unos privilegiados que debemos de permanecer en nuestros puestos de trabajo no vaya a ser que nos escapemos más de media hora a desayunar o peor, al supermercado o a casa a dormir. Así que uno de los elementos que puede estar detrás es la desconfianza en que el rendimiento telemático sea medible, cuantificable y efectivo.

En segundo lugar, el teletrabajo se ha venido circunscribiendo más a una circunstancia excepcional que a un derecho del empleado público conectado con la conciliación familiar y personal y/o con la salud. Y por mucho que se hubiese declarado en acuerdos sindicales elevados a público en los boletines oficiales. Si las Leyes no lo contemplan como tal, no puede protegerse como derecho. Esto se ha comprobado una vez que se ha esfumado la etapa del Covid-19 y sus fases de desescalada hasta que el 1 de julio de 2021 se acabó cualquier modalidad de teletrabajo fuese voluntaria u obligatoria. El hecho más significativo al respecto ha sido la ocurrencia de habilitar acceso remoto a las aplicaciones desde dispositivos personales en una modalidad de trabajo complementario fuera del horario normal.

En tercer lugar, creo que la CARM va a rebufo de la AGE y sobre todo a raíz de la pandemia en lo que a regulación se refiere. El hecho de que ninguna norma con rango de Ley ni tan siquiera reglamentaria haya visto la luz en el Estado es muy posible que sea el motivo por el que Murcia haya optado por no reformar su Ley de la Función Pública. Además, también tiene lugar esta ausencia de adaptación normativa en un contexto de futuro proyecto de nueva Ley que lleva años retrasándose, por lo que por ahí tampoco tiene motivación para adelantarse. Y, por si fuera poco, en cualquiera de los casos tampoco puede eludirse el clásico miedo a la inconstitucionalidad por si se invadiese el orden de competencias. Ojalá que tras las Elecciones Generales el próximo Gobierno se tome en serio y desencalle el teletrabajo porque considero que es la pieza del dominó que puede mover el resto y por supuesto a la CARM.

En cuarto lugar, la aplicación de la IA y el problema del envejecimiento de los recursos humanos en la Administración Pública son dos cuestiones que por el momento no son conectadas por los políticos con el Teletrabajo. La primera está experimentado avances importantes en el trabajo interno, pero de cara al público aún no. Así que por el momento los puestos de trabajo vinculados con atención al ciudadano son muy complejos de resolver exclusivamente mediante IA. Respecto al segundo, las soluciones que se están viendo son prolongar en el servicio activo a aquéllos con más de 65 años que estén dispuestos y poner sobre la mesa la movilidad de puestos. Pero no se plantean fomentarlo con teletrabajo.

Por último, casos como el de Los Alcázares y San Javier son muy positivos, ya que entran en qué tipo de funciones pueden ser perfectamente desempeñadas desde casa, bajo qué condiciones y mediante qué procedimiento administrativo. Se han basado exclusivamente en la legislación estatal que le es aplicable, pero al no existir más que un marco general han optado por resoluciones muy dispares en requisitos de antigüedad, colectivos destinatarios y preferentes, burocracia procesal, duración y hasta efectos del silencio administrativo. Es una pena que la Administración autonómica no tome ese ejemplo y adoptase la opción más restrictiva, lo que redunda en que las experiencias locales no pudieran ser más tanto más uniformes como extendidas al resto del mapa regional.

lunes, 12 de octubre de 2026

La Hispanidad: mucho más que España

Este día 12 de octubre se celebra el día de la Hispanidad y como todos sabemos es la fiesta Nacional de España. Se conmemora la fecha histórica del descubrimiento del continente de América por Cristóbal Colón. Necesariamente, este artículo hay que insertarlo en el contexto de las próximas Elecciones Generales del 29 de noviembre. Vamos a analizar la Hispanidad, qué relaciones tiene España (a grandes rasgos) a nivel económico, político, social y cultural con Iberoamérica, a qué debe aspirar y hasta dónde puede llegar como bloque en un mundo geopolíticamente complejo. Son cuestiones de los que los partidos deberían de retratarse en su campaña y hablar con claridad sobre todo ahora que con la "Ley de nietos" la campaña adquiere una visión internacional. Pero el punto de partida es que no se puede identificar la Hispanidad con simplemente España. Tiene una innegable relevancia histórica y cultural dado que la Comunidad Iberoamericana la forman 22 países, alrededor de 700 millones de personas e incluyendo a Portugal y Andorra. La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) define las Cumbres que celebra como espacios en los que los Estados trabajan sobre intereses comunes. Ahora bien, compartir historia y vínculos (como la lengua en la mayoría) convive con realidades particulares muy diferentes. Así que voy a explorar lo que implica la Hispanidad analizando sus dimensiones política, económica, social y cultural y hasta qué punto puede ser una potencia geopolítica con entidad propia.

Una comunidad enorme pero políticamente fragmentada

En América Latina se asiste a una importante contradicción estructural. Pese a disponer de abundantes recursos naturales como reservas de petróleo, gas y litio así como buen clima para la agricultura y ganadería, coexisten tanto economías relativamente desarrolladas y estables como países con industrialización limitada, ingreso per cápita bajo y graves problemas de pobreza, desigualdad e inflación. A ello contribuye la compleja gobernabilidad, la inexistencia de instituciones sólidas y la experiencia de gobiernos autocráticos y populistas en muchos de los países. Además, en algunos de ellos el narcotráfico y la violencia tienen un peso importante alimentando la corrupción y desconfianza ciudadana. Conviven democracias con instituciones relativamente consolidadas (Uruguay y Costa Rica), otras que funcionan bien en lo electoral pero con distintos niveles de calidad institucional (Chile, Panamá, República Dominicana y Brasil), otros sistemas donde los contrapesos al poder ejecutivo presentan problemas por reformas judiciales o constitucionales (México y El Salvador), procesos recientes de deterioro democrático por golpes de Estado y/o corrupción (Perú y Bolivia) y regímenes autoritarios asentados (Cuba, Nicaragua y Venezuela). No existe un modelo político iberoamericano y ni tan siquiera puede reducirse a una división binaria. El escenario actual es el de una importante polarización con desgaste de partidos tradicionales y olas de alternancia ideológica sin paragón en Europa.

Respecto a cómo miran los ciudadanos de América Latina a España, no comparten la misma relación y perspectiva. En general, existe una percepción bastante favorable de España. El Barómetro de la Imagen de España del Real Instituto Elcano otorgó en 2023 a nuestro país una valoración media de 6,9 sobre 10 en América Latina, si bien difiere por países y perfiles políticos. Las mejores valoraciones se registraron en Guatemala y México con un notable (7,5) y más entre los de formación más elevada e ideología de derecha. Con la excepción de México casi todos valoraban mejor a España que a su propio país, si bien esa media es inferior comparada con EEUU, Italia, Francia y Alemania. Ahora bien, cuando lo que se pregunta es la valoración de la influencia histórica la nota baja a 6 en los encuestados de ideología de derecha y a suspenso con 4 en los de izquierda. Sobre la inmigración, España es el tercer país preferido para emigrar por detrás de EEUU y Canadá y es muy bien valorado en infraestructuras y destino turístico. Con todo, pese a estas valoraciones sociales no significa que todos los gobiernos mantengan la misma relación política con España.

Tenemos dos casos particulares en Iberoamérica. México es el principal socio de España en América Latina, segundo país inversor allí y destino prioritario para multinacionales españolas en banca, energía y telecomunicaciones. Sin embargo, se han experimentado tensiones diplomáticas y debates a cuento de la famosa "leyenda negra". López Obrador envió una carta al Rey Felipe VI en 2019 exigiendo disculpas públicas por los abusos cometidos en la conquista de América. La Casa Real jamás respondió pero luego la sucesora Claudia Sheinbaum volvió a recordarlo en declaraciones y no invitó al Rey a su toma de posesión. Como respuesta, el Gobierno de España inició un boicot diplomático no enviando a ningún representante. Esto fue aprovechado por Irene Montero que se desplazó para su "discursito". En octubre de 2025 fue Albares como Ministro de Exteriores quien reconoció "dolor e injusticia" sufrido por los indígenas de México y aludió a "luces y sombras" del pasado colonial. Esto de alguna manera zanjó la polémica. 

En cambio, el caso de Portugal es otra historia. El reclamo de Olivenza en Badajoz como ciudad lusa - que fue anexionada por España tras conquista y tratado en 1801 - no está enterrado del todo pero sí aparcado. En 2024, su ministro de Defensa aludía a un Tratado de Viena de 1815 y reclamaba la soberanía lusa de dicha localidad. Sin embargo, el mismo Presidente y el de Exteriores le desautorizaron, como también el Gobierno de España y el Ayuntamiento reivindicando la españolidad de la localidad. Además, se dice que los propios vecinos comentan entre risas que son hijos de españoles y nietos de portugueses. Esto no tiene nada que ver con el acoso híbrido de Marruecos contra Ceuta y Melilla. Con Portugal se llevan muchos años de buena sintonía y favorecida por la pertenencia a la UE desde el mismo año 1986. Existen importantes ejemplos de inversiones del país luso en España como EDP en energía y renovables, The Navigator Company en papel, Sonae en comercio y tecnología y Cimpor en materiales de construcción. 

España como puente entre Europa y América

España ocupa una posición singular dentro de la comunidad iberoamericana al constituir un punto de conexión estratégico entre dos espacios geográficos y políticos: América Latina y Europa. Y es especialmente significativa la dimensión económica de esta relación. Según datos del ICEX de mayo de 2025, España alcanzó una inversión superior a los 186.000 millones de euros netos en Iberoamérica, representando alrededor de un tercio de todo lo aportado por el país en el exterior. De hecho, España es el principal inversor europeo en la región y el segundo mayor internacional después de EEUU. La presencia empresarial española se extiende por prácticamente todos los grandes sectores de la economía. La banca tiene como principales exponentes a grupos como Santander y BBVA, en seguros está Mapfre, las telecomunicaciones cuentan con Telefónica, en energía destacan Iberdrola, Naturgy y Repsol, en infraestructuras y concesiones aparecen grupos como Aena, ACS-Dragados y Sacyr, en moda Inditex y Mango, en turismo Meliá e Iberostar y en transportes la aerolínea Iberia. Así que podemos hablar de una red económica construida durante décadas. México, Brasil y Argentina concentran más del 20% de las inversiones, mientras que Chile, Colombia y Perú también constituyen mercados relevantes para las empresas españolas.

Pero el flujo de capital no es ni mucho menos unidireccional. En los últimos años también ha aumentado considerablemente la presencia de empresas y capital latinoamericanos en España. España es el segundo destino extranjero del capital de esta región tras EEUU. El ICEX situaba en mayo de 2025 el stock de inversión iberoamericana en España por encima de los 66.800 millones de euros y señalaba la existencia de más de 600 empresas latinoamericanas con más de 44.000 empleos directos. México representa la mayor parte de esta inversión con más de un 50%, seguido por Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay. También se observa aquí una notable diversificación: alimentación y bebidas, tecnología, servicios financieros, inmobiliario, restauración o logística son algunos de los sectores en los que se ha producido esta expansión. Así que en definitiva no estamos ante una simple relación entre una economía inversora y unos países receptores, sino que existe una red empresarial con conexiones en ambos sentidos.

La relación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe se articula institucionalmente a través de la asociación UE-CELAC. Se trata del marco estratégico de cooperación y diálogo político que nació en 2013 para estructurar las relaciones diplomáticas, económicas y sociales. En base a ella se celebran las Cumbres entres 60 países y con cuatro ejes: 1) Inversión y transición ecológica y digital, 2) Acuerdos comerciales y diversificación de mercados, 3) Cooperación judicial y lucha contra el crimen organizado y 4) Cooperación científica y reducción de desigualdades sociales. La UE es la organización internacional mejor valorada en América Latina por encima de la ONU, del Banco Mundial, la OTAN o Mercosur. En materia de cambio climático y asistencia humanitaria es mejor valorada que EEUU y China, aunque pierde en el terreno militar en favor del primero y tecnológico en favor del segundo. En este marco, el papel de España puede resultar muy útil como interlocutor y punto de conexión de una región enormemente diversa con Europa. En un mundo cada vez más condicionado por la competencia entre grandes potencias, ese rol adquiere una importancia que va más allá de la historia compartida. Ahora bien, tampoco queda tan claro que España pueda transformar esa red de relaciones en una verdadera capacidad de influencia internacional.

La Hispanidad ante el reto de una mayor autonomía frente EEUU y China

Si la comunidad iberoamericana dispone de una población enorme, recursos naturales estratégicos, mercados importantes y vínculos históricos que facilitan la cooperación, surge una cuestión inevitable: ¿puede aprovechar todo ese potencial para aumentar su autonomía económica y reducir su dependencia de las grandes potencias? Pero la respuesta no pasa por competir directamente con EEUU o China. La diferencia de tamaño económico, tecnológico y militar hace poco realista pensar en Iberoamérica como un nuevo bloque capaz de disputarles su posición. El reto sería conseguir que estos países desarrollen más interdependencia entre ellos y eventualmente fuesen capaces de relacionarse con las grandes potencias desde una posición de mayor capacidad de negociación.

El primer problema es que, pese a la existencia de diferentes mecanismos de integración regional, el comercio entre los propios países latinoamericanos continúa siendo relativamente reducido en comparación con el peso que tienen sus intercambios con otras regiones del mundo. Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay), la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú), el Sistema de la Integración Centroamericana y otras iniciativas han tratado de reducir barreras y facilitar el comercio regional, pero todavía existe una importante fragmentación normativa, logística y comercial. Así que no bastaría con firmar nuevos acuerdos, pues también serían necesarias mejores conexiones ferroviarias y viarias, puertos, redes eléctricas, telecomunicaciones, sistemas aduaneros digitalizados y una mayor convergencia de normas. Y es que disponer de materias primas como cobre y litio, abundantes recursos agrícolas y un enorme potencial energético y renovable no garantiza una mayor autonomía. El verdadero salto económico consistiría en desarrollar conocimiento, tecnología y capacidad industrial alrededor de esos recursos. Así que han de invertir en educación, investigación, innovación y capital humano, puesto que de lo contrario Iberoamérica correría el riesgo de estancarse en un papel de proveedora de materias primas y consumidora de tecnología desarrollada en otros lugares.

Tampoco implica que Iberoamérica apueste por autarquía. No se trata de aislamiento, sino disponer de más alternativas. ¿Es posible políticamente? Aquí aparece el segundo y probablemente el mayor obstáculo. Cómo hemos visto, Iberoamérica reúne países con sistemas políticos diferentes, prioridades económicas distintas y posiciones internacionales que en ocasiones divergen considerablemente. Mercosur, por ejemplo, puede negociar acuerdos con la UE, pero eso no significa que exista un mercado iberoamericano integrado. Del mismo modo, en el caso de España su relación comercial con América Latina se desarrolla dentro del marco de dicha UE. Como hemos visto, España puede ejercer de puente, facilitar relaciones empresariales, tecnológicas y diplomáticas y aportar experiencia e inversión, pero no puede actuar al margen de las competencias comunitarias en materias como la política comercial.

Más que una lengua: una comunidad social, cultural y demográfica

Hasta ahora hemos hablado de la Hispanidad desde una perspectiva fundamentalmente política y económica. Así que faltan las dimensiones sociales y culturales. Los gobiernos pueden mantener discrepancias diplomáticas mientras sus sociedades continúan intercambiando estudiantes, turistas, trabajadores, empresarios, artistas y contenidos culturales. Una de las principales fortalezas de la Hispanidad puede encontrarse en esa red social y cultural que funciona con relativa independencia de los ciclos políticos. El esfuerzo institucional por conectar lo político con esa red nos lleva a varias entidades que promueven la cooperación, el diálogo y los vínculos culturales, educativos y sociales entre España e Iberoamérica. Por un lado, están las dependientes del Ministerio de Exteriores del Gobierno de España como el Instituto Cervantes (que promueve la enseñanza y conocimiento de la lengua española así como la difusión de la cultura hispana) y la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo (destacando su área cultural y archivística). Por otro lado, también asistimos a a entidades privadas no lucrativas y centradas en cooperación educativa y científica, como la Fundación Carolina y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrado (AUIP) para facilitar el intercambio académico y la investigación conjunta.

El español es, evidentemente, el elemento más básico de conexión. Más de 500 millones de personas lo tienen como lengua nativa y constituye uno de los espacios lingüísticos más extensos del planeta. Pero reducir la Hispanidad al idioma sería quedarse en la superficie. Una lengua común facilita algo mucho más importante: la circulación de ideas, cultura, conocimiento y personas. Un libro publicado en Argentina puede ser leído directamente en España, una serie española puede convertirse en un fenómeno en México, una canción colombiana puede triunfar en Chile, España o Perú y un creador de contenido puede construir una audiencia a ambos lados del Atlántico. La revolución digital y la nuevas redes sociales ha multiplicado esa capacidad de conexión hasta niveles que hace unas décadas eran difíciles de imaginar. Existe una enorme producción cultural que circula por todo este espacio: literatura, cine, televisión, música, gastronomía, deporte o entretenimiento. Pero compartir un tejido cultural no significa ser iguales, ya que la cultura hispana no es homogénea y precisamente ahí reside buena parte de su riqueza. El español de México no es idéntico al de Argentina, Colombia o España. La gastronomía peruana es diferente de la mexicana o la española. La música urbana latinoamericana convive con el flamenco, el pop español, el tango, la cumbia o multitud de tradiciones locales. Así que la Hispanidad puede entenderse como un espacio cultural común construido sobre muchas identidades diferentes.

En otro orden de cosas, España se ha convertido durante las últimas décadas en uno de los principales destinos de la emigración latinoamericana hacia Europa, al tiempo que millones de españoles mantienen vínculos familiares, profesionales o personales allí. Las migraciones han creado comunidades transnacionales en las que las fronteras tienen una importancia mucho menor: familias con miembros en distintos países, estudiantes que realizan parte de su formación al otro lado del Atlántico, profesionales que trabajan para empresas de otro país o personas que mantienen simultáneamente relaciones sociales y económicas en ambas orillas forman parte de una realidad cotidiana. Por eso son interesantes los casos de Brasil - a donde muchos españoles emigraron para trabajar en los cafetales - y Portugal en tanto no forman parte del mundo hispanohablante pero sí del espacio iberoamericano. Incluso EEUU introduce todavía otro detalle: una sociedad mayoritariamente anglófona pero con una enorme población de origen hispano y una creciente presencia social del español. Así que la consecuencia es que la Hispanidad no es solamente una herencia histórica y cultural, sino también una realidad demográfica contemporánea.

Conclusiones 

A la pregunta de "¿qué significa realmente pertenecer a la Hispanidad?" no existe realmente una respuesta única. Para algunos será fundamental la lengua, otros la historia compartida, en otros tendrán más importancia la familia y migración o simplemente la existencia de una comunidad cultural reconocible. Precisamente por eso, la Hispanidad puede ser entendida menos como una estructura política cerrada y más como un espacio de relaciones entre sociedades. Su futuro dependerá de si esos vínculos son capaces de mantenerse y desarrollarse en un mundo cada vez más globalizado y fragmentado. La tecnología facilita el contacto y multiplica la influencia de culturas y grandes espacios económicos. Así que quizá la principal baza de esta comunidad sea que no necesita convertirse en un bloque político para existir, dado que ya se percibe en las relaciones cotidianas entre millones de personas. La cuestión pendiente es si esa comunidad social y cultural puede servir también como base para una mayor cooperación económica, tecnológica y política.

Así que hablar de Hispanidad en pleno siglo XXI no puede limitarse a hablar de España. Ahora bien, nuestro país ocupa una posición particular dentro de ese espacio. Su pertenencia a la Unión Europea y sus profundos vínculos con América Latina le permiten actuar como puente entre ambos lados del Atlántico. La presencia de empresas españolas en Iberoamérica y, cada vez más, de capital y empresas latinoamericanas en España demuestra que esa conexión no pertenece únicamente al pasado y existe una interdependencia económica real. Impulsarla dependerá fundamentalmente de la capacidad de los propios países de la región para coordinar sus intereses, dado que la Hispanidad dispone de los factores que pueden favorecer una mayor cooperación: lengua compartida por la mayoría de sus miembros, vínculos históricos y culturales, importantes relaciones empresariales, recursos naturales, mercados de gran tamaño y una extensa red de instituciones de cooperación.

No es necesario construir un bloque enfrentado a EEUU o China ni a otras grandes potencias. Debe ser algo diferente y más complejo, que es aumentar su capacidad de elección y negociación mediante una mayor interdependencia interna. Cuanto más puedan comerciar, producir, investigar, desarrollar tecnología y generar cadenas de valor entre ellos, menos dependerán de socios exteriores. La mayor dificultad, por supuesto, es política. Los intereses nacionales no siempre coinciden y los mecanismos de integración existentes todavía están lejos de crear un verdadero espacio económico iberoamericano. El potencial existe, pero convertirlo en una realidad requiere acuerdos sostenidos y una voluntad de cooperación que vaya más allá de declaraciones institucionales y gobiernos temporales.

La Hispanidad del siglo XXI puede ser una comunidad formada por sociedades diferentes, con intereses políticos que no siempre coinciden, pero que mantienen suficientes vínculos como para cooperar cuando encuentran objetivos comunes. Por tanto, no tiene por qué mirar hacia el pasado para encontrar su sentido sino en todo caso desde el presente hacia el futuro. Existen más que incentivos para intentarlo aún en el entorno de un mundo con elevada incertidumbre y constantes tensiones geopolíticas externas. Así que de cara a las Elecciones Generales del 29-N, es preciso plantearse qué papel quiere desempeñar España en el mundo pero también qué importancia concede a sus relaciones con América Latina más allá del marco de la UE. No se trata de convertir la Hispanidad en una cuestión partidista con socios dependiendo del color político coyuntural y menos todavía de limitarse a pedir el voto a los nacionalizados no residentes. Se trata de reconocer que detrás de ella existen intereses económicos, culturales, diplomáticos y sociales que trascienden una legislatura y habrían de independizarse de los políticos.

jueves, 8 de octubre de 2026

El tablero electoral ante el 29-N

El lunes se confirmaron los rumores que venían circulando desde el viernes y el Presidente anunció la disolución del Congreso y Senado y la convocatoria de Elecciones Generales para el 29 de noviembre. Este movimiento es el principio del fin de una legislatura plenamente convulsa y loquísima marcada por la corrupción. Destacan las condenas al Fiscal General del Estado, al ex Ministro Ábalos que entró a prisión y al hermano David Sánchez. En paralelo, se investigan los casos de Plus Ultra con el ex presidente Zapatero imputado, Leire Diez sobre las cloacas de Ferraz y financiación ilegal del PSOE, Koldo con el ex secretario de organización Santos Cerdán y el de la esposa Begoña Gómez. Se suman desmanes como la amnistía a independentistas y condenados por los ERE de Andalucía, el abusivo uso de Decretos Leyes, la incapacidad para aprobar una sola Ley de Presupuestos, el control del TC, el CIS y el CGPJ, la colonización de TVE como aparato de propaganda, la descoordinación entre administraciones con la DANA de Valencia, el caos migratorio en Ceuta, la cobardía del Gobierno con Marruecos, la tragedia ferroviaria de Adamuz, el apagón nacional, incendios cada verano, el uso de una neolengua para desacreditar la libertad de expresión y de información, los intentos de alterar el CERA vía nacionalidades exprés o la persecución y desacreditación de jueces y policías bajo el mantra del lawfare. Así por poner ejemplos. De todo esto hemos hablado en este blog pero tiempo atrás ya nos lo advirtió Albert Rivera y acertó en todo.

Antecedentes de elecciones de la era del Sanchismo

En las Elecciones de abril de 2019 se asistió a una de las representaciones parlamentarias más fragmentadas en 50 años. Ganó el PSOE las elecciones con 123 escaños y menos del 29% de los votos, seguido del PP de Pablo Casado con un batacazo espectacular y 66 diputados, 57 de Ciudadanos con Albert Rivera, 42 de Podemos y 24 de Vox. Los socialistas ganaron en casi todas las provincias gracias a esa fuerte dispersión del voto y supieron contraer el empuje centrista que, desde la moción de censura de 2018, habría estado perdiendo simpatizantes por su izquierda. Pues en enero de aquél año habíamos llegado a lo más alto en la demoscopia tras la gran victoria en las Catalanas. Por eso optó por el paripé de que no podía dormir por las noches pensando en Pablo Iglesias y abocó a España a una repetición de elecciones que hundiría en el sótano a la formación a la que con orgullo pertenecí durante bastantes años. Así que el asesor de Sánchez Iván Redondo supo anticiparse a todo lo que sucedería en noviembre: retroceso de Podemos, caída enorme de Ciudadanos, recuperación del PP y ascenso de un Vox fulgurante por la polarización relativa al procés independentista y el pacto con la extrema izquierda. De hecho, el PSOE salió reforzadísimo al mantenerse perdiendo apenas tres diputados y con la mencionada reordenación que le dejó el relato en bandeja. Para el PP fue un gran derrota, si cabe más dolorosa que la anterior porque pese a recuperar 23 escaños fue un premio muy escaso comparado con la explosión de Vox que ascendió a 52 diputados (+ 28). Así que un significativo rival como CS había sido sustituido por otro como Vox que más que duplicó sus votos. Como militante de CS aquella noche fue para llorar.

En las Elecciones de julio de 2023, las encuestas apuntaban esta vez a una victoria del PP que desbancaría al PSOE sumando con Vox. Tenía a su favor que Ciudadanos no se presentaba y por lo tanto aspiraba a recoger los 13 que quedaron de 2019. Al mismo tiempo, fue la famosa legislatura de los tránsfugas en la que el ex Secretario general del PP Teodoro García Egea y el ex secretario de CS Fran Hervías negociaron el trasvase de muchísimos cargos públicos y afiliados. Fue una operación absolutamente chabacana e infame que se inició desde antes de la polémica moción de censura en Murcia, pero que se aceleró desde entonces. Pues bien, ni con esas. El PP ganó las elecciones con 137 diputados pero su problema fue que Vox retrocedió a 33 y por seis asientos no llegaron a la tan ansiada mayoría absoluta. El PSOE supo aguantar con 121 diputados y a "sólo" 400.000 votos del PP mientras que la nueva izquierda radical de Sumar obtuvo 31 siendo 5 de ellos de Podemos. Así que el PSOE sustituyó a Podemos por Sumar como socio de coalición y pactó investidura con todo el arco parlamentario a excepción de PP y Vox, con todas las concesiones a independentistas que hemos visto. Los populares, ya con Feijoo tras la pifiada monumental de Casado en su cacería contra Ayuso, creyeron que ya estaba todo hecho con el reclutamiento de los ex de Ciudadanos, pero en su discurso no supieron atraer a una buena parte que exigía una mayor contundencia: independentistas, restricciones sanitarias, políticas de género... y además confrontó bastante con Vox. También cometieron enormes errores como que Feijoo no asistiera al debate en RTVE y que fuese vapuleado en una entrevista poco preparada con Silvia Intxaurrondo, al margen de que sonase a paliza por encargo.

Las armas electoralistas del Sanchismo

Los populismos son expertos en explotar las emociones y en señalar a chivos expiatorios para exculpar su responsabilidad. ¿Para qué perder tiempo en cualquier explicación racional cuando puedes venderle a la gente que viene la extrema ultraderecha, que los rentistas y fondos buitre son los que invaden España, que la UDEF, la UCO y la Justicia les tienen manía a sus corruptos, que la inmigración ilegal y masiva es fetén y que Marruecos es un socio confiable? Y es que si en algo ha trabajado Pedro Sánchez más que nadie es en cómo engañar a la gente y mantenerse en el poder a costa de cualquier resquicio legal o, de no haberlo, que pareciese un accidente. A este último respecto, el caso Leire figura como el más peligroso de los casos de corrupción del partido, pero el hecho de activar la palanca electoral ha servido para interrumpir una posible imputación del PSOE como persona jurídica. En cuanto a Ceuta, no le preocupa por dos motivos: uno, que sólo es un diputado y la dan por electoralmente perdida. Y dos, que su efecto nacional es impulsar a Vox frente al PP. La polarización extrema como baza de éxito Sanchista. Y me creo que fomenten su propia ineptitud para hinchar a Vox.

También ha aprovechado un momento de revuelta social por la vivienda, una de las políticas públicas más desastrosamente gestionadas y registró de nuevo los Decretos Leyes de la semana pasada. De sus controvertidas cláusulas, destaca la externalidad de que las personas que no encuentran vivienda ahora mismo se verán expulsadas del mercado. Primero por vía de reforzar los derechos y minimizar las obligaciones de los actuales inquilinos y segundo por desincentivar el alquiler de viviendas vacías que saldrán del mercado. P.S. conseguirá validar el más extenso a través de la Diputación Permanente - cuya aritmética le da la mayoría sin Junts - mediante una trampa antidemocrática más, porque pese a que la propia CE lo permite es una bomba electoralista que probablemente tenga reacciones. Pero no es la única, pues se le añade la convocatoria de una curiosa huelga por la vivienda y salario dignos por parte de UGT y CCOO y dicen presionados por el sindicato fake de inquilinos. Pese a que se convoque para el día 11 de noviembre (la campaña comienza el 13), la instrumentalización electoralista de este movimiento en lugar de un acto reivindicativo de derechos se pone de manifiesto con las desacomplejadas declaraciones de María Jesús Montero: una huelga contra la oposición. Pero es lo que hay cuando tienes a los sindicatos bien subvencionados.

Contexto demoscópico para el 29-N para los partidos nacionales

El barómetro 40db para El País y la Cadena SER realizado entre el 25 y el 28 de septiembre no recoge importantes efectos del llamado "caso Mari Carmen", que ayer falleció en un hospital de Madrid (DEP). El PP alcanza el 31,6%, el PSOE 27,4%, Vox 18,4%, Sumar (5,6%) y Podemos (2,7%). Son muy parecidos al de Sociométrica para El Español con PP 33,4% y una estimación de 143 escaños, PSOE 26,5% y 106 escaños, Vox 18,1% y 62 escaños, Sumar 5,3% y 6 escaños y Podemos 3,1% y 2 escaños. En cuanto al de Sigma 2 de octubre para El Mundo da 140 al PP, 103 al PSOE, 63 a Vox, 9 a Sumar y 2 a Podemos, por lo que cree que la coalición alternativa podría arrebatar más voto a los socialistas. Ateneo del Dato para la Sexta habla de horquillas de 129 y 141 al PP, 102 y 119 al PSOE, 62 y 71 a Vox, 10 y 14 a Sumar y 2 a Podemos. Esta última es la encuesta que más animó a Sánchez para disolver las cámaras y azuzar el clásico miedo a la turboderecha extrema. Y es que la media publicada por RTVE reitera un crecimiento de Vox que lo situaría en su máximo histórico duplicando fuerza. De esa manera, superaría holgadamente la mayoría absoluta la suma PP + Vox con 202 escaños. Igualmente, confirma que la coalición Sumar perdería mucha presencia reduciéndose a un tercio. Sin embargo, todo esto que parece tan claro es discutible.

El problema para el PP es que las encuestas no le apuntan una mejora significativa e incluso podría perder fuerza. Así que el mayor reto para Feijoo es no dejarse erosionar, mantener el tipo, medir bien sus empujes y defensas y mucho mejor su comunicación. Sobre todo no dar pie a desencuentros con su competidor a la derecha porque es su único socio para pactar. Su auténtico rival es el PSOE, que en estos años ha atado un electorado de en torno a 120 escaños y en esta ocasión se enfrenta a un escenario de mil polémicas, investigaciones y condenas por corrupción y gestiones políticas y económicas nefastas. En semejante tarima, es enormemente complicado que el PSOE mueva gente en masa de la abstención. Así que el PP ya tiene una apetitosa bandeja que Sánchez se la ha servido muy fácil. Sólo el propio PP puede tirar al traste una victoria casi segura con suma parlamentaria incluida. Ha de ser más propositivo y no limitarse a reiterar lo nefasto que es Sánchez, que eso ya lo sabemos todos (menos los que cobran de él, claro). Debe asistir a todos los debates ya sea con los candidatos principales o con otros de segunda fila (como Borja Sémper tras superar un cáncer). Y finalmente conectar con los jóvenes donde Vox le gana de la mano. Con todo, las encuestas no le auguran al PSOE una pérdida mayor de 15 diputados, lo que debe de hacernos reflexionar y esto no lo digo en tono sarcástico ni crítico sino analítico. Algunas voces interesadas hablan de que Vox podría escalar hasta los 80 dada su tendencia a raíz del asunto Ceuta. Creo que son exageradas y tiene un techo sobreestimado, pero habrá que estar atentos a la evolución de las encuestas. 

Contexto autonómico e impacto de la fórmula electoral

Aunque no sea extrapolable del todo, en las cuatro últimas elecciones autonómicas retrocedió el PSOE en tres de ellas y sólo mejoró resultados en Aragón. El batacazo de Extremadura también hay que situarlo en el contexto de haber presentado como candidato a un imputado por corrupción en el caso David Sánchez. Pero lo más importante es saber qué tanto subirá Vox sin llegar a erosionar al PP y sin repercutir en la proporcionalidad beneficiando al PSOE. Los de Abascal lograron en las cuatro autonomías un incremento neto de 24 escaños destacando muy especialmente Castilla y León. Ahí es precisamente donde se ha favorecido que el PSOE mejorase por la mayor dispersión del voto y su traducción a resultados dada la fórmula electoral proporcional aplicada. Y ese es el detalle que hay que tener en cuenta, por que cuanto más suba Vox más se puede recuperar el PSOE y no sólo en términos demoscópicos sino directamente electorales. A medida que existe un voto más repartido entre tres o más fuerzas, el premio del siguiente escaño puede ser más barato para las candidaturas intermedias por el efecto de la fórmula proporcional. Así, en abril de 2019 el beneficiado fue CS y ahora podría ser el PSOE.

Esto es muy sencillo de ver. Si existe un Vox fuerte sobre todo en circunscripciones pequeñas es más probable que se rompa un escaño para el PP y pueda ser alcanzado por el PSOE. Es la circunstancia que se aplica para reclamar al voto útil que contra Ciudadanos les funcionó muy bien, pero con Vox ya no. El PP dispone de una fuerte implantación territorial así como sus redes de contacto bien cuidadas. Vox no, pero sí que cuenta con un proyecto ideológico fuerte y unas banderas que ha sabido comunicar entre un público de derecha y más joven. Sin embargo, tampoco ha logrado combatir con éxito las críticas desde sectores más moderados y de la izquierda. Precisamente de ello ya hablé en un artículo anterior. El caso es que ha pasado tan poco tiempo desde la constitución de los gobiernos autonómicos que pienso que no va a influir ni para bien ni para mal. Lo único que recordará la gente es posible que sea el concepto "prioridad nacional" que, sin embargo, pienso que como tal si está beneficiando a Vox en un momento en que existe un importante hartazgo respecto a la inmigración masiva e ilegal y sobre todo con los sucesos de Ceuta. Así que, en principio, tanto lo que rodea al PSOE como los gobiernos autonómicos de PP y Vox juegan a favor de éstos dos. Así que es posible que esto quite más que lo que le pueda sumar al PSOE lo mencionado de la proporcionalidad. Pero todavía nos queda otro factor.

La izquierda alternativa y el factor territorial

La marca electoral Sumar cambia a Frente amplio como coalición entre los anteriores, Más Madrid, IU y Comuns. Está por ver si entrará Podemos de Irene Montero (que exige primarias internas) así como Compromís, Chunta, Verdes o Més Mallorca. Lo que sí queda claro es que ERC no formará parte al no poder obtener apoyos Gabriel Rufián dentro de su partido. El caso es que esta convocatoria pilló a estas formaciones con "el pie cambiado" y tuvieron que acelerar tanto la designación de la persona candidata como los contactos con partidos. Yolanda Díaz se apartó hace meses porque la Ministra de Trabajo estaba muy mal valorada en las encuestas y ha cometido enormes errores tanto políticos como comunicativos. Seguidamente, quiso postularse la homóloga de Sanidad Mónica García, pero tenía dos inconvenientes: a nivel externo, de ser muy criticada por el colectivo médico a cuenta del Estatuto marco del SNS y a nivel interno la oposición de Comuns. Así que Mas Madrid ha propuesto a Ada Colau como candidata pero como cabeza de lista en Barcelona. De alguna manera la popularidad entre los suyos está en candelero tras su participación en la famosa flotilla a Gaza, pero su gestión pasada en el Ayuntamiento de Barcelona disparó los precios de los alquileres. El PSOE aspira a absorberlos electoralmente y, para combatir eso, en Frente amplio tratarán de disputarle el espacio de vivienda. Más allá de eso sólo podrán echarle en cara la corrupción, pero diría que ahí la lucha va a ser más tangencial.

Si hablamos de partidos regionalistas de izquierdas (no independentistas) existen algunos en las elecciones autonómicas celebradas que se han visto impulsados por la crisis del PSOE. Así que opciones como Adelante Andalucía y Chunta Aragonesista podrían tener sus resultados. Por lo tanto, diría que parten con una mayor dosis de credibilidad que la nueva marca nacional de la izquierda alternativa que, por ahora, no parece que arañe demasiado de los socialistas. Así que podría preverse que la erosión de voto del PSOE vaya más a la abstención y a esas fuerzas regionales que a Frente amplio ó al PP. En el caso de Andalucía hablamos de ocho provincias que pueden decir mucho. En ellas, el PSOE mantuvo en 2023 la misma fuerza electoral que 2019 pese a perder 4 diputados por el efecto una vez más de la fórmula.

En Cataluña, ERC tendrá la oportunidad de batir en pulso a Junts, cuyas estimaciones van a la baja con tres escaños menos y pese a la ausencia confirmada de Alianza. Los republicanos sólo sumarían un asiento más, pero existe un factor contextual que puede ser decisivo. El TC, con la mayoría socialista 7-5 ha validado la amnistía a todos los condenados, procesados e investigados por malversación tumbando así la sentencia del TS. Esto les permite volver a presentarse a elecciones e incluso el regreso a España de Carles Puigdemont al retirar el juez Pablo Llarena la orden de detención tras dicha sentencia del alto tribunal. Esto ha sido celebrado tanto por el PSOE como su franquicia PSC y por supuesto ERC y Junts, pero está por ver qué impacto electoral podría tener. Porque el mismo Puigdemont celebró con burla la sentencia como una derrota del Estado. En mi consideración, tengo muchas dudas de que esto beneficie al PSOE al igual que a ERC que resta importancia al entender que el conflicto aún no ha terminado. A mí me huele más a contratiempo que a oportunidad. Por un lado podría ser un balón de oxígeno para Junts en medio de la polémica por la vivienda, pero tampoco acelerarán su regreso a España para evitar que se perciba como oportunismo electoralista. Así que creo que donde más puede ganar Junts es alejándose de Sánchez para tratar de atraer al simpatizante de Alianza y amortiguar sus malas perspectivas.

En cuanto a Euskadi, el panorama no parece tan complejo. Tanto Bildu como PNV ganarían un diputado más. El primero no ha retirado en ningún momento su apoyo al Gobierno a efectos de lograr acercamiento de presos etarras, cesión de política penitenciaria y excarcelaciones. Así que de cara a su público estrella ha cumplido. El segundo sí que ha rechazado al Gobierno en algunas cuestiones económicas, pero creo que ha medido bien sus pasos sin llegar a expresar un apoyo a otra alternativa. Ahora bien, se les nota que si por ellos fuera, preferirían sustentar un Gobierno del PP siempre que Vox no estuviera en ninguna aritmética posible. Pero es tarde para arrepentirse de cuándo votaron la moción de censura de 2018 por miedo a quedarse aislados y lo pagasen en las elecciones con Bildu.

Conclusiones: una fotografía que aún puede cambiar

Hay que tener en cuenta que es muy pronto y la campaña todavía no ha empezado pese a que desde hace años nos encontramos en precampaña continua. Las candidaturas no están completamente cerradas, no se conocen ni algunos candidatos y los programas, relatos y discursos apenas están perfilándose. No olvidemos que el equipo de Pedro Sánchez es muy experimentado en remontar intención de voto en la campaña y de hecho es un clásico en los socialistas. Manejan muy bien la comunicación y los mensajes, partiendo con ventaja en lenguaje emocional que llega sobre todo a personas mayores. Intentarán monopolizar la campaña con la baza de la vivienda, pero en quince días es poco seguro resistir con una single issue cuando hasta en esa el Gobierno ha fallado e incluso parte de su potencial electorado es arrendatario. Así que ganar unas elecciones con el apoyo de inquilinos y realquilados es imposible. Podemos pensar que lo lógico es que el PSOE las pierda y ni siquiera sume, pero aun así nadie se puede confiar. Por todo lo que publico en el blog es más que obvio que estoy deseando que se expulse electoral e institucionalmente a Pedro Sánchez para siempre. Así se podrá dedicar más tiempo a sus tik toks recomendando playlists de música.

De cara al éxito o fracaso de los partidos insisto una vez más que será esencial la comunicación y por ello vamos a analizar todos los aspectos tanto en la apertura de campaña como en el desarrollo de la misma y en los resultados electorales. Vamos a reordenar los próximos artículos añadiendo una clara perspectiva de clave nacional, pese a que algunos tendrán relevancia de carácter regional. Prometo que va a haber posts muy interesantes de leer. Incluso habrá alguna sorpresa que estoy preparando. Así que desde este blog estaré muy atento a la preparación de un evento siempre apasionante: unas Elecciones Generales.

domingo, 4 de octubre de 2026

Decretos de Vivienda tumbados: ¿Legislatura agotada?

En este blog he hablado varias veces sobre la vivienda en diferentes planos para recalcar la improcedencia de las políticas intervencionistas en lo que siempre ha sido un mercado. Por la propia naturaleza del bien es imposible que deje de serlo. En octubre de 2024, publiqué una breve reflexión sobre la errónea lectura socialista del problema apoyándome en un vídeo de Juan Ramón Rallo. Al año siguiente, realicé dos artículos con distintos objetivos. En abril de 2025, en el de este enlace, realicé un diagnóstico de las causas de la escasez de vivienda y las contradicciones de las políticas intervencionistas. Seguidamente, en octubre del mismo año, comenté aquí todos los elementos existentes en la legislación española que, sin reconocerla abiertamente, favorecen la ocupación en la que necesariamente se incluye la inquiokupación. Finalmente, en agosto de este 2026, publiqué este otro relativo a los bulos que circulan en la izquierda política y mediática para esconder la crisis de oferta. Hoy toca analizar dos Decretos Leyes que se activaron tras un hecho social impactante. El momento del desahucio de la anciana Mari Carmen Abascal el pasado miércoles 23 de septiembre hizo explotar una ola de indignación y preocupación. Este hecho, que es complejo y no sólo por lo jurídico, ha sido aprovechado social y políticamente para rescatar el problema del alquiler de vivienda con medidas absolutamente descabelladas. Tras ser tumbados ambos Decretos en sesión extraordinaria del Congreso del pasado viernes y no aprobarse su convalidación, los comentaré convirtiendo el presente en pasado y el futuro en condicional.

El caso Mari Carmen como contexto de partida 

En este punto seré breve, porque no merece la pena extenderse en las circunstancias personales tal y como medios de un lado y de otro se han dedicado de forma extrema. En base a la Ley de renta antigua del régimen de Franco, la madre de la funcionaria jubilada Mari Carmen Abascal pudo subrogarse en el contrato de alquiler que firmó su marido en 1956 y tras su fallecimiento en 1961. Las condiciones eran indefinidas y manteniéndose la renta inmutable. Una reforma posterior en 1964 permitiría una segunda subrogación. En 2005 fallece la madre, pero en las décadas anteriores los Gobiernos del PSOE de Felipe González modificaron la normativa. El Real Decreto Ley 2/1985 suprimió esa subrogación automática indefinida y estableció libertad de pactos, pero no afectó retroactivamente a los contratos de renta antigua. El cambio más importante fue el de la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1994 que restringió las condiciones para subrogarse como tener discapacidad en más del 65% (en la fecha en que se evaluó a Mari Carmen tenía un 50%) y propició la extinción progresiva de las rentas antiguas. Así que con el fallecimiento de la madre y un periodo de cadencia de 2 años, en 2007 ya había caducado el derecho de la inquilina. Desde ahí, no fue hasta 2018 cuando el propietario vende el inmueble a Urbagestión y se abrió una dura etapa de negociaciones, pleitos y recursos judiciales. La anciana rechazó sistemáticamente cualquier acuerdo que supusiera modificar su posición como abonar un alquiler mayor, adquirir dicho inmueble a precio de mercado o desplazarse a otro lugar. 

La acampada activista en la Puerta del Sol

El mencionado suceso ha tenido algo más que un impacto político, puesto que en lo social ha alumbrado a un movimiento que recuerda al del 15-M (con movilizaciones fuera de Madrid) pero con cruciales diferencias. Primero, mientras que por aquél entonces era un movimiento más transversal, el que se ha dedicado a acampar desde el pasado lunes por la noche es claramente anticapitalista y de extrema izquierda. No por la estética y banderas, sino por las consignas que emplean y las propuestas radicales que defienden. En segundo lugar, frente al carácter internamente horizontal, en esta ocasión emergen unos líderes desde el minuto cero como son los representantes del llamado "sindicato de inquilinas" como Valeria Racu, Alicia del Río y Fernando de los Santos. En tercer lugar, el 15-M no señaló específicamente a políticos concretos mientras que el actual apuntó a Isabel Díaz Ayuso y a Almeida. Aún siendo crítico por no ser lo suficientemente intervencionistas, el "sindicato" terminó pidiendo el voto a ambos Decretos. Pero es curioso que esta gente no se haya movido igual en Barcelona donde, precisamente, los desahucios son mucho mayores que en Madrid. Así que el plumero es tan ostensible que, en esta ocasión, ya no cuela. Y ya si comparamos sus quejas de acoso por las campanadas de Sol con lo que han recibido en Urbagestión creo que está todo dicho. Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid hizo caso omiso y permitió que toda esta gente permaneciese toda la semana usurpando un espacio público.

Los Decretos-Leyes

El evento particular y marco social reseñados animaron al Gobierno a acelerar la redacción de la normativa pendiente. El acuerdo entre el Alcalde Almeida y la empresa Urbagestión para que Mari Carmen regrese al piso en condiciones muy ventajosas no zanjó la polémica porque simplemente llegó tarde. Si acaso evitó la expropiación que sobrevolaba en las cabezas del socio de coalición del PSOE. El pasado miércoles 30 de septiembre se publicó en el BOE, entre otros referidos a ayudas por la DANA de Valencia y la crisis energética por la guerra en Irán, el Real Decreto Ley 26/2026 de Medidas urgentes para la protección de la función social de la vivienda y ampliación de la oferta de vivienda asequible. De sus 96 páginas, ocupaba casi un tercio una oportunista, profundamente ideologizada y tramposa exposición de motivos. Esto último sobre todo porque echa la culpa a la legislación de la dictadura que precisamente le beneficiaba a Mari Carmen frente a las modificaciones posteriores en gobiernos socialistas de 1985 y 1994 y alude a exigencia de la ONU cuando en realidad fue un simple relator. Al día siguiente, 1 de octubre, se publicó el Real Decreto Ley 27/2026 de Medidas urgentes para reforzar la estabilidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual. Aquí eran 8 páginas con la mitad de exposición de motivos, pero siendo aún más polémico que el anterior. Vamos a continuación a explorar el contenido de ambos en varios apartados.

Regulación de conceptos. El primer artículo del Decreto "grande" se dedicaba a identificar en términos jurídicos a lo que mediática y políticamente se tacha de "fondos buitre" con la intención de cortar la supuesta compra especulativa, aún no disponiendo de más de un 8% de todos los activos inmobiliarios en alquiler. Se tratarían de entidades con o sin personalidad jurídica que tengan en su objeto social la adquisición de inmuebles a título oneroso. Se les iba a prohibir comprar inmuebles por precio inferior al 70% del de mercado y siempre que constituyesen obras acabadas que ostentasen condiciones para obtener cédula de habitabilidad (no que las posean, ojo). Se excluía de dicho límite el destino a la vivienda a precio "asequible" (es decir, lo que determinase el RDL) por al menos 5 años, residencias de asistencia sociosanitaria, protección de víctimas de violencia de género y adhesión a códigos de buenas prácticas. Y, por supuesto, tal restricción no operaría con la Administración. Por lo que quién pretendiera vender sus propiedades en condiciones ventajosas para compensar situaciones como okupas o inquiokupas sólo podría hacerlo al Estado. Éste podría "buitrear" lo que hiciera falta incrementando el parque público y expulsando del mercado a posibles competidores como bien apunta Rallo en este vídeo. Por otra parte, la Ley por el Derecho a la Vivienda de 2023 iba a añadir el concepto de Gran tenedor. Sería todo aquél que disponga de más de diez inmuebles o superficie para construir de más de 1.500 metros cuadrados quitando garajes y trasteros. También se imponía la obligación de certificarse registralmente esta condición. 

Suspensión de desahucios. Después de que decayera en abril de 2026, se puso otra vez sobre la mesa la imposibilidad de echar a inquilinos (pese a ser morosos) hasta el 31 de diciembre de 2030, que fuesen declarados "vulnerables" con arreglo a informes de servicios sociales y careciesen de "alternativa habitacional", recayendo en las D.G. de Vivienda de las CCAA la responsabilidad de aportarla. Además, se imponía que dichas administraciones regionales pagasen a los arrendadores, subrogándose como deudoras respecto a la posición de los arrendatarios. Esto implicaba una considerable presión a las autonomías, por mucho que la AGE debiera compensar los gastos salvo intereses y sin entrar a valorar en qué condiciones. Estamos hablando de que a través de dinero público se resarciese a las víctimas de la inquiokupación. También se introducían cambios procesales en la Ley de Enjuiciamiento Civil para precisamente facilitar las suspensiones de lanzamientos.

Regulación de contratos temporales y prórroga obligatoria. A través de reforma de la LAU 29/1994, el primer Decreto equiparaba en todos los derechos el alquiler de una habitación al de un piso o vivienda completa, con las particularidades de su propia naturaleza. Pero no es lo más relevante. Respecto a la duración, se restringían los nuevos contratos temporales limitando a 31 días los relacionados con el turismo y a 12 meses los que no, recayendo en todo caso en el arrendador la carga de la prueba de que el alquiler sea temporal. De lo contrario, se convertiría en contrato de vivienda habitual con duración de mínimo 5 años siendo el arrendador persona física y 7 si jurídica. Por si no quedara claro todavía el señalamiento al propietario, el preaviso de la no renovación era de 4 meses para éste y 2 para el arrendatario. Si no fuese así, se prorrogaría forzosamente. Otra desigualdad es que se podría desistir del contrato con preaviso de 30 días y habiendo transcurrido un mínimo de 6 meses. En cuanto a los contratos temporales ya sujetos a la Ley 29/1994, en caso de finalizar antes de 31 de diciembre de 2028, el primer Decreto fijaba una prórroga obligatoria si el arrendatario lo solicitase y estuviese al corriente de hasta dos años adicionales. De esta manera, se impediría que el arrendador pueda establecer cualquier novación. La única alternativa se parecía más a un chantaje: acordar un nuevo contrato rebajando el precio en más del 5%. En caso de finalizar dentro de 2027, se establecía restricción a la actualización de la renta. Así que de nuevo se reforzaba el poder negociador del inquilino respecto del propietario.

Regulación de contratos de vivienda habitual, prórroga e indemnización. Aquí viene lo bueno. En el primer Decreto, se prorrogaban en periodos anuales hasta un máximo de 3. Pero en el segundo, pasaba a ser de directamente 5 si el arrendador era persona física y 7 si jurídica. Si esto les parece fuerte, lo mejor es lo que hay a continuación. De no querer prorrogar el arrendador, se le impondría que indemnizase al arrendatario con doce mensualidades de renta salvo que imperiosamente la necesitase (ejemplos, caso de desahucio de donde estaba, divorcio o le ofrezca otra vivienda suya). Este disparate jurídico-ideológico no puede calificarse de otra manera que de extorsión y es lo que impuso la extrema izquierda "edulcorada" de Sumar para aprobar los Decretos en Consejo de Ministros. El tercer dislate, porque esto no se queda ahí, es que se prohibía la libertad de pactos que permite el Código Civil si fuese para mejorar las condiciones del arrendador. Es decir, ni siquiera podría el arrendatario renunciar a parte de esa desproporcionada indemnización. Y para rematar, el socio Sumar lo dejó bien atado reduciendo la posibilidad de que el arrendatario rechazase la prórroga a que no aceptara una renovación con renta a la baja indexada a la referencia que marque el Gobierno. Por tanto, si la rechazase por habérsela subido, tendría derecho a indemnización.

Control de precios. La renta se actualizaría cada año según medida que se pacto o, en ausencia de su detalle, el índice de Referencia para la Actualización Anual de los Contratos de Arrendamiento de Vivienda. Ahora bien, si no existiera acuerdo expreso entre las partes directamente no habría actualización y una vez más se beneficiaba al inquilino. Además, en zonas tensionadas (donde existe un desequilibrio grave entre oferta y demanda) tampoco se podría subir en función del precio de los últimos cinco años. Tampoco se le podrían repercutir cargas e impuestos al arrendatario si no estuviesen antes. Sobre la existencia de daños y desperfectos en la vivienda, el arrendatario podría reclamar y si no pagase el arrendador podría gestionarlo por su propia cuenta y deducirlo de sus mensualidades de alquiler. Esto no tiene en cuenta las posibles discrepancias respecto a qué deba ser reparable ni las circunstancias de los defectos producidos ni mucho menos la imputabilidad. En caso de venta del inmueble, se reservaría el arrendatario un lógico derecho de tanteo o retracto de 30 días naturales. Finalmente, se endurecía el régimen sancionador.

Medidas fiscales y tributarias. En materia de IRPF se iban a aplicar reducciones al arrendador desde el 70% hasta el 100% en caso de firma de nuevos contratos, no fuese gran tenedor y rebajase el precio en más de un 5%. Otras circunstancias que modulaban los porcentajes serían seguir el sistema de precios del Ministerio, alquilar a jóvenes de entre 18-35 años, contrato previo de al menos 5 años y zonas tensionadas. Por estas últimas, en aplicación de la Ley 12/2023, se entienden aquéllas en donde el coste medio de la vivienda supere el 30% de los ingresos del hogar ó tres puntos el IPC regional en 5 años. En cuanto a los arrendatarios, se deducirían el alquiler si su base imponible fuese inferior a 33.000 €. En dicho importe, evidentemente, no computarían ni el IMV ni prestaciones sociales ni becas, pero tampoco en el de los propietarios ni las ayudas a rehabilitación ni la ganancia patrimonial que obtuviesen por venta si el inmueble lo adquiriese un organismo público. Respecto al IVA, se aplicaba un tipo reducido del 10% a los costes de reparación y un superreducido del 4% para entrega de viviendas protegidas con calificación permanente o indefinida. En cuanto a los alquileres turísticos que estaban exentos de pagar IVA, se iba a establecer del 10% cuando se barajaba el 21%. En Haciendas Locales, los Ayuntamientos podían subir el IBI a edificios de uso residencial desocupados que no estuviesen en zona tensionada con hasta un 50% de recargo y 100% si permaneciesen más de 3 años. Esto, que constituye más otra medida de presión que de fomento, la podían imponer en sus ordenanzas fiscales salvo alegaciones del contribuyente ya tasadas en el texto del RDL. Esto probablemente sería más un arma política que instrumento económico dependiendo del color del gobierno municipal. Por otra parte, se actualizaban coeficientes del IVTNU (plusvalía municipal). Finalmente, se reordenaba la fiscalidad de las SOCIMI, las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (Ley 11/2009) con un gravamen especial que iba del 15% al 100% de sus beneficios si no se reinvirtiese en vivienda asequible. En resumen, afán confiscatorio.

Parque público de vivienda y otras medidas. Sobre el parque público estatal, preveía la cesión de inmuebles a la entidad pública Casa 47, creaba el Fondo de vivienda de impacto social con el objetivo de financiar proyectos y se limitaban los precios de venta de VPO para que no superasen el 30% del precio medio con todos los gastos asociados. Sobre préstamos y avales destacaban dos. Primero, mediante convenio con el Instituto de Crédito Oficial se concederían avales de hasta 2.000 millones de euros a promotores públicos y privados, adquiriendo la condición de créditos ampliables en los Presupuestos Generales del Estado. Segundo, se creaba el mecanismo Tu casa como un préstamo complementario en el acceso a primera vivienda habitual. Sólo se devolverían en un plazo de diez años cuando ya se haya pagado toda la hipoteca (máximo 30 años). Cubriría hasta el 20% del valor de la Vivienda con un importe máximo de 50.000 euros. Así que esto supondría un crédito importante con el Estado que dependería de la capacidad de ahorro de estas personas. Finalmente, sobre planes de ahorro la Cuenta ahorro individual e Inversión financia Europa eran dos instrumentos regulados de forma muy restrictiva y remitiéndose a desarrollo reglamentario. Serían planes a largo plazo pero con límites de  aportaciones de 5.000 al año la primera y 10.000 la segunda con máximo total de 150.000 euros. Se prohibía expresamente invertir en Sociedades de mercado inmobiliario (que no falte ahí tampoco el señalamiento). Sólo se podría en activos declarados elegibles por la CNMV, con un 70% al menos en países del Espacio económico europeo y no menos de 50% en renta variable.

Reacciones en la votación

La oposición representada por PP y Vox manifestó su rechazo aludiendo que los Decretos Leyes apuntalaban ofensivas a la seguridad jurídica, propiedad privada y con medidas confiscatorias. Hernández Quero de Vox denunció la disminución brutal de oferta en estos ocho años y las políticas contradictorias de control de precios, argumentando que sólo se le ocurre al Gobierno subsidiar la demanda y con ningún plan con los propietarios. También señaló los efectos de la inmigración ilegal descontrolada y su compañero Figaredo recalcó el fracaso de viviendas sociales entregadas. De hecho, hace poco se conoció que el Gobierno desvío el 21% de un plan de viviendas sociales financiado Por Europa para pagar pensiones y que se une a que aquí sólo existe un 2% frente a la media de 9% en la UE. Por su parte, Bravo Baena del PP recalcó la improvisación del PSOE por no ser capaz ni de explicar a los medios los Decretos, así como la necesidad de construir vivienda y dotar de más seguridad jurídica a empresas, propietarios e inquilinos para finalizar en clara clave preelectoralista. El regionalista UPN confirmó su voto negativo acusando al Gobierno de pactar con la extrema izquierda en lugar de tramitar una Ley con sus plazos y enmiendas.

Desde el PNV se aseguró que se votaría a favor del primer Decreto con un "sí crítico" y que se rechazaría el segundo. Hace más de un año que este socio desconfía, pero en este tema no deseaba quemarse y temía más a un sorpasso de Bildu. Más que nada porque pese a haber apoyado disolver las cámaras en otras ocasiones y considerar la legislatura más que amortizada, unas elecciones anticipadas tras tirar ambos Decretos sería una bomba electoral. En un espectro parecido pero en Canarias, CC admitió el mismo sentido de voto pero aclarando que lo hacía para parar la presión turística echándole la culpa a los "fondos buitres" y que era necesario acordar unos mínimos.

En el caso de Junts existía también miedo a elecciones pero por otro motivo: el riesgo de que se frenase la amnistía de Puigdemont tras corregir el Tribunal Constitucional al Supremo. Sólo ese logro les ayudaría a cortar una sangría demoscópica brutal aún no presentándose Alianza Catalana a las eventuales Generales anticipadas. Así que finalmente optó por el doble voto en contra creyendo que Sánchez no activaría aún la palanca. Adujo que ambos Decretos ahogarían la oferta y encarecerían aún más los precios aparte de señalar a los pequeños propietarios de Cataluña. En eso coinciden con PP y Vox, pero en discurso en catalán desde el atril del Congreso Miriam Nogueras añadió que no se penalizaba lo suficiente a los "fondos buitre". A su juicio podían seguir especulando (comprando con descuento inferior al 30%) y desde su formación no cederían al "chantaje ideológico de los extremos". Así que su oferta fue retirar el primer Decreto y negociar para uno nuevo que no fue aceptada. En respuesta, la ministra Rodríguez aludió a qué, según una cláusula, el derecho civil catalán podría regular sus propias normas al respecto y que no se aplicaría el Decreto a Cataluña, lo que añadió una capa más de surrealismo a la promoción del voto positivo.

El resto de independentistas afirmaron desde el principio que aprobarían ambas normas. Fue especialmente dura la intervención de Gabriel Rufián enfocando su crítica en Junts en modo pre-electoral promoviendo cordón sanitario, mientras que Comuns y BNG (en gallego) tiraron de demagogia culpando de desahucios dramáticos... al PP. Pero la palma se la llevó Compromís acusando a los diputados del "no" de inducir a, digamos, "poner fin a su trayectoria vital" a millones de personas. Bildu, en un discurso mixto vasco y castellano, apuntó al PNV y enfocó la continuidad del inquilino como "seguridad" para el propietario interpretando que nunca iban a existir casos problemáticos. En los partidos de ámbito estatal, Podemos se reservó un tiempo para pensarlo por si los consideraba insuficientes, pero finalmente anunció su visto bueno el 1 de octubre tras conversaciones con el "sindicato". Y hablando de sindicatos auténticos y no disfrazados, UGT y CCOO declararon su apoyo y animaron al Congreso a convalidarlos. Tanto estos como el otro remataron con un aliento a una huelga general antes y después de las votaciones.

Conclusiones generales: la política de vivienda

El rechazo a estos dos Decretos Leyes ha confirmado que, a día de hoy, la vivienda se ha convertido en una política pública en la que la urgencia social, las diferencias ideológicas y la aritmética parlamentaria dificultan cada vez más la construcción de acuerdos estables. En este episodio podemos distinguir tres problemas relacionados: 

Primero, la dificultad de alcanzar un consenso sobre el diagnóstico. Aunque exista una preocupación compartida por el acceso a la vivienda, no se alcanza acuerdo ni sobre sus causas ni sobre las soluciones. El Gobierno y la izquierda pone el acento en la protección del inquilino, la restricción de la inversión inmobiliaria y la intervención sobre los precios, mientras que la oposición en la escasez de oferta frente a una demanda desmesurada, la inseguridad jurídica y los incentivos para los propietarios. Así que si el diagnóstico es diferente, las medidas que cada partido considere aceptables también lo serán. Segundo, la negociación parlamentaria sometida a la presión política. La división del paquete en dos decretos permitía separar medidas de distinta naturaleza, pero no ha sido suficiente para garantizar su convalidación. El rechazo de ambos textos evidencia que las negociaciones previas (si es que existieron) no consiguieron reunir los apoyos necesarios. Ahora bien, convendría distinguir entre la presión legítima que ejercen los partidos para defender sus posiciones y una dinámica en la que las amenazas, los ultimátums o la vinculación con otras cuestiones terminan dificultando e incluso reventando los acuerdos. Y tercero, la incertidumbre sobre la continuidad de las políticas públicas. Cuando las medidas se convierten en instrumentos de negociación entre partidos y cada votación se vincula a la supervivencia política del Gobierno, resulta más difícil garantizar una política estable a largo plazo. Esto afecta a los inquilinos, pero también a propietarios,  promotores y administraciones que necesitan planificar inversiones a varios años vista.

Conclusiones particulares: detrás de la estrategia

Legitimar a los inquiokupas, derivar responsabilidad y deudas en las CCAA, expropiación simulada de viviendas, ahogar inversión privada inmobiliaria, desincentivar alquileres, restringir operativas de planes de ahorros, préstamos a pagar al Estado desde diez años vista... Me viene a la cabeza la frase de Torrente en Operación Eurovegas: "es un plan perfecto. Sin fisuras". Estas medidas tendrían todos los visos de ser inconstitucionales. Con todo, pienso que hasta el propio Gobierno lo sabía, pero siempre podía contar con el visto bueno de un TC controlado. Sin embargo, el punto es que realmente no se trataba de una normativa urgente para solucionar problemas que requiriesen reacciones urgentes. El motivo sería aprovechar una ola de indignación social para politizarla, cubrir con esa capa todo lo que está sucediendo en Ceuta y la relación con Marruecos y de paso silenciar mediáticamente el avance de las investigaciones de presunta corrupción relativas a los casos de Zapatero y Leire Díez. Sólo así se explica redactar de forma tan acelerada y someter a votación en menos de 48 horas, sin que la propia Ministra de Vivienda acuda preparada a la rueda de prensa.

Así que el relato ya era claro. Fomentar un entorno extremadamente polarizado para que la situación estallase y aprovechar la referencia individual perfecta para su electorado. ¿Un joven sin acceso a vivienda? No. Una mujer de avanzada edad, jubilada, pensionista y de Madrid. Tirar de populismo es un recurso menos complejo en política que la aplicación racional de soluciones a problemas. Quizá supieran que no iban a pasar el filtro del Congreso pero, en un momento en que todo va en barrena y cada vez está más solo el Gobierno en la UE, vieron la oportunidad de que la crispación social y política abriese una ventana de oxígeno. A eso también contribuye Sumar instigando a quedarse con la cara de los diputados que votaron No. Pero como en todo movimiento de Sánchez, con ese Gobierno Frankenstein del que ya hablaba en 2018, no se da puntada sin hilo y sin plan "B". Y es entregarle a la oposición el relevo como Gobierno acompañado de una sociedad indignada y calles incendiadas por la extrema izquierda. Sin olvidar a la nueva tele del 'System Contreras', la Séptima, como heredera de TVE.

El Gobierno Sanchista ya hace tiempo que dejó la vía socialdemócrata para abrazar al radicalismo como doble estrategia. Primero, para tratar de subsumir al electorado a su izquierda y liquidar a sus competidores, pero al mismo tiempo darles algún respiro para evitar que sus incondicionales se abstengan (tema vivienda). Segundo, reivindicándose como escudo frente a la "ultraderecha" en la que etiqueta a absolutamente todo el opositor a su programa. Con semejante vacío de contenido del término más la perversión del lenguaje en comunicación formal e informal, el ejecutivo de Pedro Sánchez no vacila en pasarse de frenada con una autopercepción de impunidad sin límites. Pero con una mayoría negativa tan consolidada ya en esta espeluznante legislatura, nadie con un mínimo de raciocinio y sentido crítico, aunque fuese simpatizante socialista, no la daría ya como totalmente agotada.