domingo, 4 de octubre de 2026

Decretos de Vivienda tumbados: ¿Legislatura agotada?

En este blog he hablado varias veces sobre la vivienda en diferentes planos para recalcar la improcedencia de las políticas intervencionistas en lo que siempre ha sido un mercado. Por la propia naturaleza del bien es imposible que deje de serlo. En octubre de 2024, publiqué una breve reflexión sobre la errónea lectura socialista del problema apoyándome en un vídeo de Juan Ramón Rallo. Al año siguiente, realicé dos artículos con distintos objetivos. En abril de 2025, en el de este enlace, realicé un diagnóstico de las causas de la escasez de vivienda y las contradicciones de las políticas intervencionistas. Seguidamente, en octubre del mismo año, comenté aquí todos los elementos existentes en la legislación española que, sin reconocerla abiertamente, favorecen la ocupación en la que necesariamente se incluye la inquiokupación. Finalmente, en agosto de este 2026, publiqué este otro relativo a los bulos que circulan en la izquierda política y mediática para esconder la crisis de oferta. Hoy toca analizar dos Decretos Leyes que se activaron tras un hecho social impactante. El momento del desahucio de la anciana Mari Carmen Abascal el pasado miércoles 23 de septiembre hizo explotar una ola de indignación y preocupación. Este hecho, que es complejo y no sólo por lo jurídico, ha sido aprovechado social y políticamente para rescatar el problema del alquiler de vivienda con medidas absolutamente descabelladas. Tras ser tumbados ambos Decretos en sesión extraordinaria del Congreso del pasado viernes y no aprobarse su convalidación, los comentaré convirtiendo el presente en pasado y el futuro en condicional.

El caso Mari Carmen como contexto de partida 

En este punto seré breve, porque no merece la pena extenderse en las circunstancias personales tal y como medios de un lado y de otro se han dedicado de forma extrema. En base a la Ley de renta antigua del régimen de Franco, la madre de la funcionaria jubilada Mari Carmen Abascal pudo subrogarse en el contrato de alquiler que firmó su marido en 1956 y tras su fallecimiento en 1961. Las condiciones eran indefinidas y manteniéndose la renta inmutable. Una reforma posterior en 1964 permitiría una segunda subrogación. En 2005 fallece la madre, pero en las décadas anteriores los Gobiernos del PSOE de Felipe González modificaron la normativa. El Real Decreto Ley 2/1985 suprimió esa subrogación automática indefinida y estableció libertad de pactos, pero no afectó retroactivamente a los contratos de renta antigua. El cambio más importante fue el de la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1994 que restringió las condiciones para subrogarse como tener discapacidad en más del 65% (en la fecha en que se evaluó a Mari Carmen tenía un 50%) y propició la extinción progresiva de las rentas antiguas. Así que con el fallecimiento de la madre y un periodo de cadencia de 2 años, en 2007 ya había caducado el derecho de la inquilina. Desde ahí, no fue hasta 2018 cuando el propietario vende el inmueble a Urbagestión y se abrió una dura etapa de negociaciones, pleitos y recursos judiciales. La anciana rechazó sistemáticamente cualquier acuerdo que supusiera modificar su posición como abonar un alquiler mayor, adquirir dicho inmueble a precio de mercado o desplazarse a otro lugar. 

La acampada activista en la Puerta del Sol

El mencionado suceso ha tenido algo más que un impacto político, puesto que en lo social ha alumbrado a un movimiento que recuerda al del 15-M (con movilizaciones fuera de Madrid) pero con cruciales diferencias. Primero, mientras que por aquél entonces era un movimiento más transversal, el que se ha dedicado a acampar desde el pasado lunes por la noche es claramente anticapitalista y de extrema izquierda. No por la estética y banderas, sino por las consignas que emplean y las propuestas radicales que defienden. En segundo lugar, frente al carácter internamente horizontal, en esta ocasión emergen unos líderes desde el minuto cero como son los representantes del llamado "sindicato de inquilinas" como Valeria Racu, Alicia del Río y Fernando de los Santos. En tercer lugar, el 15-M no señaló específicamente a políticos concretos mientras que el actual apuntó a Isabel Díaz Ayuso y a Almeida. Aún siendo crítico por no ser lo suficientemente intervencionistas, el "sindicato" terminó pidiendo el voto a ambos Decretos. Pero es curioso que esta gente no se haya movido igual en Barcelona donde, precisamente, los desahucios son mucho mayores que en Madrid. Así que el plumero es tan ostensible que, en esta ocasión, ya no cuela. Y ya si comparamos sus quejas de acoso por las campanadas de Sol con lo que han recibido en Urbagestión creo que está todo dicho. Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid hizo caso omiso y permitió que toda esta gente permaneciese toda la semana usurpando un espacio público.

Los Decretos-Leyes

El evento particular y marco social reseñados animaron al Gobierno a acelerar la redacción de la normativa pendiente. El acuerdo entre el Alcalde Almeida y la empresa Urbagestión para que Mari Carmen regrese al piso en condiciones muy ventajosas no zanjó la polémica porque simplemente llegó tarde. Si acaso evitó la expropiación que sobrevolaba en las cabezas del socio de coalición del PSOE. El pasado miércoles 30 de septiembre se publicó en el BOE, entre otros referidos a ayudas por la DANA de Valencia y la crisis energética por la guerra en Irán, el Real Decreto Ley 26/2026 de Medidas urgentes para la protección de la función social de la vivienda y ampliación de la oferta de vivienda asequible. De sus 96 páginas, ocupaba casi un tercio una oportunista, profundamente ideologizada y tramposa exposición de motivos. Esto último sobre todo porque echa la culpa a la legislación de la dictadura que precisamente le beneficiaba a Mari Carmen frente a las modificaciones posteriores en gobiernos socialistas de 1985 y 1994 y alude a exigencia de la ONU cuando en realidad fue un simple relator. Al día siguiente, 1 de octubre, se publicó el Real Decreto Ley 27/2026 de Medidas urgentes para reforzar la estabilidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual. Aquí eran 8 páginas con la mitad de exposición de motivos, pero siendo aún más polémico que el anterior. Vamos a continuación a explorar el contenido de ambos en varios apartados.

Regulación de conceptos. El primer artículo del Decreto "grande" se dedicaba a identificar en términos jurídicos a lo que mediática y políticamente se tacha de "fondos buitre" con la intención de cortar la supuesta compra especulativa, aún no disponiendo de más de un 8% de todos los activos inmobiliarios en alquiler. Se tratarían de entidades con o sin personalidad jurídica que tengan en su objeto social la adquisición de inmuebles a título oneroso. Se les iba a prohibir comprar inmuebles por precio inferior al 70% del de mercado y siempre que constituyesen obras acabadas que ostentasen condiciones para obtener cédula de habitabilidad (no que las posean, ojo). Se excluía de dicho límite el destino a la vivienda a precio "asequible" (es decir, lo que determinase el RDL) por al menos 5 años, residencias de asistencia sociosanitaria, protección de víctimas de violencia de género y adhesión a códigos de buenas prácticas. Y, por supuesto, tal restricción no operaría con la Administración. Por lo que quién pretendiera vender sus propiedades en condiciones ventajosas para compensar situaciones como okupas o inquiokupas sólo podría hacerlo al Estado. Éste podría "buitrear" lo que hiciera falta incrementando el parque público y expulsando del mercado a posibles competidores como bien apunta Rallo en este vídeo. Por otra parte, la Ley por el Derecho a la Vivienda de 2023 iba a añadir el concepto de Gran tenedor. Sería todo aquél que disponga de más de diez inmuebles o superficie para construir de más de 1.500 metros cuadrados quitando garajes y trasteros. También se imponía la obligación de certificarse registralmente esta condición. 

Suspensión de desahucios. Después de que decayera en abril de 2026, se puso otra vez sobre la mesa la imposibilidad de echar a inquilinos (pese a ser morosos) hasta el 31 de diciembre de 2030, que fuesen declarados "vulnerables" con arreglo a informes de servicios sociales y careciesen de "alternativa habitacional", recayendo en las D.G. de Vivienda de las CCAA la responsabilidad de aportarla. Además, se imponía que dichas administraciones regionales pagasen a los arrendadores, subrogándose como deudoras respecto a la posición de los arrendatarios. Esto implicaba una considerable presión a las autonomías, por mucho que la AGE debiera compensar los gastos salvo intereses y sin entrar a valorar en qué condiciones. Estamos hablando de que a través de dinero público se resarciese a las víctimas de la inquiokupación. También se introducían cambios procesales en la Ley de Enjuiciamiento Civil para precisamente facilitar las suspensiones de lanzamientos.

Regulación de contratos temporales y prórroga obligatoria. A través de reforma de la LAU 29/1994, el primer Decreto equiparaba en todos los derechos el alquiler de una habitación al de un piso o vivienda completa, con las particularidades de su propia naturaleza. Pero no es lo más relevante. Respecto a la duración, se restringían los nuevos contratos temporales limitando a 31 días los relacionados con el turismo y a 12 meses los que no, recayendo en todo caso en el arrendador la carga de la prueba de que el alquiler sea temporal. De lo contrario, se convertiría en contrato de vivienda habitual con duración de mínimo 5 años siendo el arrendador persona física y 7 si jurídica. Por si no quedara claro todavía el señalamiento al propietario, el preaviso de la no renovación era de 4 meses para éste y 2 para el arrendatario. Si no fuese así, se prorrogaría forzosamente. Otra desigualdad es que se podría desistir del contrato con preaviso de 30 días y habiendo transcurrido un mínimo de 6 meses. En cuanto a los contratos temporales ya sujetos a la Ley 29/1994, en caso de finalizar antes de 31 de diciembre de 2028, el primer Decreto fijaba una prórroga obligatoria si el arrendatario lo solicitase y estuviese al corriente de hasta dos años adicionales. De esta manera, se impediría que el arrendador pueda establecer cualquier novación. La única alternativa se parecía más a un chantaje: acordar un nuevo contrato rebajando el precio en más del 5%. En caso de finalizar dentro de 2027, se establecía restricción a la actualización de la renta. Así que de nuevo se reforzaba el poder negociador del inquilino respecto del propietario.

Regulación de contratos de vivienda habitual, prórroga e indemnización. Aquí viene lo bueno. En el primer Decreto, se prorrogaban en periodos anuales hasta un máximo de 3. Pero en el segundo, pasaba a ser de directamente 5 si el arrendador era persona física y 7 si jurídica. Si esto les parece fuerte, lo mejor es lo que hay a continuación. De no querer prorrogar el arrendador, se le impondría que indemnizase al arrendatario con doce mensualidades de renta salvo que imperiosamente la necesitase (ejemplos, caso de desahucio de donde estaba, divorcio o le ofrezca otra vivienda suya). Este disparate jurídico-ideológico no puede calificarse de otra manera que de extorsión y es lo que impuso la extrema izquierda "edulcorada" de Sumar para aprobar los Decretos en Consejo de Ministros. El tercer dislate, porque esto no se queda ahí, es que se prohibía la libertad de pactos que permite el Código Civil si fuese para mejorar las condiciones del arrendador. Es decir, ni siquiera podría el arrendatario renunciar a parte de esa desproporcionada indemnización. Y para rematar, el socio Sumar lo dejó bien atado reduciendo la posibilidad de que el arrendatario rechazase la prórroga a que no aceptara una renovación con renta a la baja indexada a la referencia que marque el Gobierno. Por tanto, si la rechazase por habérsela subido, tendría derecho a indemnización.

Control de precios. La renta se actualizaría cada año según medida que se pacto o, en ausencia de su detalle, el índice de Referencia para la Actualización Anual de los Contratos de Arrendamiento de Vivienda. Ahora bien, si no existiera acuerdo expreso entre las partes directamente no habría actualización y una vez más se beneficiaba al inquilino. Además, en zonas tensionadas (donde existe un desequilibrio grave entre oferta y demanda) tampoco se podría subir en función del precio de los últimos cinco años. Tampoco se le podrían repercutir cargas e impuestos al arrendatario si no estuviesen antes. Sobre la existencia de daños y desperfectos en la vivienda, el arrendatario podría reclamar y si no pagase el arrendador podría gestionarlo por su propia cuenta y deducirlo de sus mensualidades de alquiler. Esto no tiene en cuenta las posibles discrepancias respecto a qué deba ser reparable ni las circunstancias de los defectos producidos ni mucho menos la imputabilidad. En caso de venta del inmueble, se reservaría el arrendatario un lógico derecho de tanteo o retracto de 30 días naturales. Finalmente, se endurecía el régimen sancionador.

Medidas fiscales y tributarias. En materia de IRPF se iban a aplicar reducciones al arrendador desde el 70% hasta el 100% en caso de firma de nuevos contratos, no fuese gran tenedor y rebajase el precio en más de un 5%. Otras circunstancias que modulaban los porcentajes serían seguir el sistema de precios del Ministerio, alquilar a jóvenes de entre 18-35 años, contrato previo de al menos 5 años y zonas tensionadas. Por estas últimas, en aplicación de la Ley 12/2023, se entienden aquéllas en donde el coste medio de la vivienda supere el 30% de los ingresos del hogar ó tres puntos el IPC regional en 5 años. En cuanto a los arrendatarios, se deducirían el alquiler si su base imponible fuese inferior a 33.000 €. En dicho importe, evidentemente, no computarían ni el IMV ni prestaciones sociales ni becas, pero tampoco en el de los propietarios ni las ayudas a rehabilitación ni la ganancia patrimonial que obtuviesen por venta si el inmueble lo adquiriese un organismo público. Respecto al IVA, se aplicaba un tipo reducido del 10% a los costes de reparación y un superreducido del 4% para entrega de viviendas protegidas con calificación permanente o indefinida. En cuanto a los alquileres turísticos que estaban exentos de pagar IVA, se iba a establecer del 10% cuando se barajaba el 21%. En Haciendas Locales, los Ayuntamientos podían subir el IBI a edificios de uso residencial desocupados que no estuviesen en zona tensionada con hasta un 50% de recargo y 100% si permaneciesen más de 3 años. Esto, que constituye más otra medida de presión que de fomento, la podían imponer en sus ordenanzas fiscales salvo alegaciones del contribuyente ya tasadas en el texto del RDL. Esto probablemente sería más un arma política que instrumento económico dependiendo del color del gobierno municipal. Por otra parte, se actualizaban coeficientes del IVTNU (plusvalía municipal). Finalmente, se reordenaba la fiscalidad de las SOCIMI, las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (Ley 11/2009) con un gravamen especial que iba del 15% al 100% de sus beneficios si no se reinvirtiese en vivienda asequible. En resumen, afán confiscatorio.

Parque público de vivienda y otras medidas. Sobre el parque público estatal, preveía la cesión de inmuebles a la entidad pública Casa 47, creaba el Fondo de vivienda de impacto social con el objetivo de financiar proyectos y se limitaban los precios de venta de VPO para que no superasen el 30% del precio medio con todos los gastos asociados. Sobre préstamos y avales destacaban dos. Primero, mediante convenio con el Instituto de Crédito Oficial se concederían avales de hasta 2.000 millones de euros a promotores públicos y privados, adquiriendo la condición de créditos ampliables en los Presupuestos Generales del Estado. Segundo, se creaba el mecanismo Tu casa como un préstamo complementario en el acceso a primera vivienda habitual. Sólo se devolverían en un plazo de diez años cuando ya se haya pagado toda la hipoteca (máximo 30 años). Cubriría hasta el 20% del valor de la Vivienda con un importe máximo de 50.000 euros. Así que esto supondría un crédito importante con el Estado que dependería de la capacidad de ahorro de estas personas. Finalmente, sobre planes de ahorro la Cuenta ahorro individual e Inversión financia Europa eran dos instrumentos regulados de forma muy restrictiva y remitiéndose a desarrollo reglamentario. Serían planes a largo plazo pero con límites de  aportaciones de 5.000 al año la primera y 10.000 la segunda con máximo total de 150.000 euros. Se prohibía expresamente invertir en Sociedades de mercado inmobiliario (que no falte ahí tampoco el señalamiento). Sólo se podría en activos declarados elegibles por la CNMV, con un 70% al menos en países del Espacio económico europeo y no menos de 50% en renta variable.

Reacciones en la votación

La oposición representada por PP y Vox manifestó su rechazo aludiendo que los Decretos Leyes apuntalaban ofensivas a la seguridad jurídica, propiedad privada y con medidas confiscatorias. Hernández Quero de Vox denunció la disminución brutal de oferta en estos ocho años y las políticas contradictorias de control de precios, argumentando que sólo se le ocurre al Gobierno subsidiar la demanda y con ningún plan con los propietarios. También señaló los efectos de la inmigración ilegal descontrolada y su compañero Figaredo recalcó el fracaso de viviendas sociales entregadas. De hecho, hace poco se conoció que el Gobierno desvío el 21% de un plan de viviendas sociales financiado Por Europa para pagar pensiones y que se une a que aquí sólo existe un 2% frente a la media de 9% en la UE. Por su parte, Bravo Baena del PP recalcó la improvisación del PSOE por no ser capaz ni de explicar a los medios los Decretos, así como la necesidad de construir vivienda y dotar de más seguridad jurídica a empresas, propietarios e inquilinos para finalizar en clara clave preelectoralista. El regionalista UPN confirmó su voto negativo acusando al Gobierno de pactar con la extrema izquierda en lugar de tramitar una Ley con sus plazos y enmiendas.

Desde el PNV se aseguró que se votaría a favor del primer Decreto con un "sí crítico" y que se rechazaría el segundo. Hace más de un año que este socio desconfía, pero en este tema no deseaba quemarse y temía más a un sorpasso de Bildu. Más que nada porque pese a haber apoyado disolver las cámaras en otras ocasiones y considerar la legislatura más que amortizada, unas elecciones anticipadas tras tirar ambos Decretos sería una bomba electoral. En un espectro parecido pero en Canarias, CC admitió el mismo sentido de voto pero aclarando que lo hacía para parar la presión turística echándole la culpa a los "fondos buitres" y que era necesario acordar unos mínimos.

En el caso de Junts existía también miedo a elecciones pero por otro motivo: el riesgo de que se frenase la amnistía de Puigdemont tras corregir el Tribunal Constitucional al Supremo. Sólo ese logro les ayudaría a cortar una sangría demoscópica brutal aún no presentándose Alianza Catalana a las eventuales Generales anticipadas. Así que finalmente optó por el doble voto en contra creyendo que Sánchez no activaría aún la palanca. Adujo que ambos Decretos ahogarían la oferta y encarecerían aún más los precios aparte de señalar a los pequeños propietarios de Cataluña. En eso coinciden con PP y Vox, pero en discurso en catalán desde el atril del Congreso Miriam Nogueras añadió que no se penalizaba lo suficiente a los "fondos buitre". A su juicio podían seguir especulando (comprando con descuento inferior al 30%) y desde su formación no cederían al "chantaje ideológico de los extremos". Así que su oferta fue retirar el primer Decreto y negociar para uno nuevo que no fue aceptada. En respuesta, la ministra Rodríguez aludió a qué, según una cláusula, el derecho civil catalán podría regular sus propias normas al respecto y que no se aplicaría el Decreto a Cataluña, lo que añadió una capa más de surrealismo a la promoción del voto positivo.

El resto de independentistas afirmaron desde el principio que aprobarían ambas normas. Fue especialmente dura la intervención de Gabriel Rufián enfocando su crítica en Junts en modo pre-electoral promoviendo cordón sanitario, mientras que Comuns y BNG (en gallego) tiraron de demagogia culpando de desahucios dramáticos... al PP. Pero la palma se la llevó Compromís acusando a los diputados del "no" de inducir a, digamos, "poner fin a su trayectoria vital" a millones de personas. Bildu, en un discurso mixto vasco y castellano, apuntó al PNV y enfocó la continuidad del inquilino como "seguridad" para el propietario interpretando que nunca iban a existir casos problemáticos. En los partidos de ámbito estatal, Podemos se reservó un tiempo para pensarlo por si los consideraba insuficientes, pero finalmente anunció su visto bueno el 1 de octubre tras conversaciones con el "sindicato". Y hablando de sindicatos auténticos y no disfrazados, UGT y CCOO declararon su apoyo y animaron al Congreso a convalidarlos. Tanto estos como el otro remataron con un aliento a una huelga general antes y después de las votaciones.

Conclusiones generales: la política de vivienda

El rechazo a estos dos Decretos Leyes ha confirmado que, a día de hoy, la vivienda se ha convertido en una política pública en la que la urgencia social, las diferencias ideológicas y la aritmética parlamentaria dificultan cada vez más la construcción de acuerdos estables. En este episodio podemos distinguir tres problemas relacionados: 

Primero, la dificultad de alcanzar un consenso sobre el diagnóstico. Aunque exista una preocupación compartida por el acceso a la vivienda, no se alcanza acuerdo ni sobre sus causas ni sobre las soluciones. El Gobierno y la izquierda pone el acento en la protección del inquilino, la restricción de la inversión inmobiliaria y la intervención sobre los precios, mientras que la oposición en la escasez de oferta frente a una demanda desmesurada, la inseguridad jurídica y los incentivos para los propietarios. Así que si el diagnóstico es diferente, las medidas que cada partido considere aceptables también lo serán. Segundo, la negociación parlamentaria sometida a la presión política. La división del paquete en dos decretos permitía separar medidas de distinta naturaleza, pero no ha sido suficiente para garantizar su convalidación. El rechazo de ambos textos evidencia que las negociaciones previas (si es que existieron) no consiguieron reunir los apoyos necesarios. Ahora bien, convendría distinguir entre la presión legítima que ejercen los partidos para defender sus posiciones y una dinámica en la que las amenazas, los ultimátums o la vinculación con otras cuestiones terminan dificultando e incluso reventando los acuerdos. Y tercero, la incertidumbre sobre la continuidad de las políticas públicas. Cuando las medidas se convierten en instrumentos de negociación entre partidos y cada votación se vincula a la supervivencia política del Gobierno, resulta más difícil garantizar una política estable a largo plazo. Esto afecta a los inquilinos, pero también a propietarios,  promotores y administraciones que necesitan planificar inversiones a varios años vista.

Conclusiones particulares: detrás de la estrategia

Legitimar a los inquiokupas, derivar responsabilidad y deudas en las CCAA, expropiación simulada de viviendas, ahogar inversión privada inmobiliaria, desincentivar alquileres, restringir operativas de planes de ahorros, préstamos a pagar al Estado desde diez años vista... Me viene a la cabeza la frase de Torrente en Operación Eurovegas: "es un plan perfecto. Sin fisuras". Estas medidas tendrían todos los visos de ser inconstitucionales. Con todo, pienso que hasta el propio Gobierno lo sabía, pero siempre podía contar con el visto bueno de un TC controlado. Sin embargo, el punto es que realmente no se trataba de una normativa urgente para solucionar problemas que requiriesen reacciones urgentes. El motivo sería aprovechar una ola de indignación social para politizarla, cubrir con esa capa todo lo que está sucediendo en Ceuta y la relación con Marruecos y de paso silenciar mediáticamente el avance de las investigaciones de presunta corrupción relativas a los casos de Zapatero y Leire Díez. Sólo así se explica redactar de forma tan acelerada y someter a votación en menos de 48 horas, sin que la propia Ministra de Vivienda acuda preparada a la rueda de prensa.

Así que el relato ya era claro. Fomentar un entorno extremadamente polarizado para que la situación estallase y aprovechar la referencia individual perfecta para su electorado. ¿Un joven sin acceso a vivienda? No. Una mujer de avanzada edad, jubilada, pensionista y de Madrid. Tirar de populismo es un recurso menos complejo en política que la aplicación racional de soluciones a problemas. Quizá supieran que no iban a pasar el filtro del Congreso pero, en un momento en que todo va en barrena y cada vez está más solo el Gobierno en la UE, vieron la oportunidad de que la crispación social y política abriese una ventana de oxígeno. A eso también contribuye Sumar instigando a quedarse con la cara de los diputados que votaron No. Pero como en todo movimiento de Sánchez, con ese Gobierno Frankenstein del que ya hablaba en 2018, no se da puntada sin hilo y sin plan "B". Y es entregarle a la oposición el relevo como Gobierno acompañado de una sociedad indignada y calles incendiadas por la extrema izquierda. Sin olvidar a la nueva tele del 'System Contreras', la Séptima, como heredera de TVE.

El Gobierno Sanchista ya hace tiempo que dejó la vía socialdemócrata para abrazar al radicalismo como doble estrategia. Primero, para tratar de subsumir al electorado a su izquierda y liquidar a sus competidores, pero al mismo tiempo darles algún respiro para evitar que sus incondicionales se abstengan (tema vivienda). Segundo, reivindicándose como escudo frente a la "ultraderecha" en la que etiqueta a absolutamente todo el opositor a su programa. Con semejante vacío de contenido del término más la perversión del lenguaje en comunicación formal e informal, el ejecutivo de Pedro Sánchez no vacila en pasarse de frenada con una autopercepción de impunidad sin límites. Pero con una mayoría negativa tan consolidada ya en esta espeluznante legislatura, nadie con un mínimo de raciocinio y sentido crítico, aunque fuese simpatizante socialista, no la daría ya como totalmente agotada.

jueves, 1 de octubre de 2026

Ucrania en 2026: ¿ha cambiado el equilibrio de la guerra?

Han transcurrido más de cuatro años y medio desde que en 24 febrero de 2022 el presidente de Rusia Vladimir Putin ordenase una ofensiva general contra Ucrania en el marco de una invasión colonialista por tierra, mar y aire. El objetivo era adueñarse de toda la franja Este e impedir que Ucrania llegase a formar parte de la OTAN. Ya en 2014 Rusia se anexionó Crimea, mientras que en estos años de guerra se ha apropiado de un 74% de Zaporiyia (incluyendo la central nuclear), más de un 70% de Jersón y un 89% del Donbás. Ésta es la pieza más codiciada de Putin por sus reservas de carbón y acero, la disposición de minas de litio, titanio y gas natural y su posición geoestratégica que conecta con Crimea. De dicha región posee un control casi total de Lugansk y casi un 79% de Donetsk. Dominarlo todo sería complicar aún más la entrada de Ucrania en la OTAN, pero Ucrania resiste y, en contrapartida, su ejército ha ocupado parte de la región de Kursk. Así que habiéndose alargado este conflicto bélico más años del que creía el autócrata ruso, nos hacemos una pregunta: ¿ha conseguido Ucrania cambiar durante 2026 una dinámica que parecía favorecer progresivamente a Rusia? es lo que me pregunto en este artículo siendo hoy 1 de octubre el Día de los defensores de Ucrania. Se rinde homenaje a todos los que trabajan por la soberanía e integridad territorial del país frente a las agresiones imperialistas del régimen de Putin y, por supuesto, un recuerdo a los caídos.

El factor internacional de Ucrania: la UE y Trump

El regreso de Trump a la Casa Blanca hacía temer inicialmente un abandono estadounidense de Ucrania por la cercanía del "señor naranja" a Putin, la bronca con Zelenski de la que hablamos en este mismo blog y sus furibundas quejas a la OTAN a la que no quería contribuir más. Así que cabía esperar no ya una reducción drástica de ayuda, sino mayor presión para alcanzar un acuerdo de paz que implicase rendición total para Ucrania cuando no relegarse a una posición negociadora mucho más débil.

Sin embargo, durante 2026 se ha consolidado un modelo diferente: Europa paga y Estados Unidos proporciona buena parte de las armas a través del PUR. Se trata de un mecanismo financiero y militar de la OTAN diseñado para canalizar los fondos de los países aliados hacia la compra acelerada de armamento estadounidense destinado a la defensa de Ucrania. A mediados de año los aliados ya habían comprometido más de 6.000 millones de dólares. Además, el Senado norteamericano aprobó un durísimo paquete de sanciones contra Rusia y países que compren su energía, aunque todavía tiene que pasar por la Cámara de Representantes. De momento el comité lo ha aprobado pero no podrá ratificarlo hasta noviembre.

Tampoco puede ignorarse que los interceptores de misiles Patriots, cuya licencia ostenta EEUU, se están acabando por motivo de la guerra de Irán. Así que en esta coyuntura ya no venden más a Ucrania. No obstante, la propia UE está dispuesta a transferirle dinero para que a su vez se los compre a los países miembros que aún dispongan de los mismos.

La revolución de los drones y la IA

En este punto me voy a extender más porque es crucial. Tanto Ucrania como Rusia utilizan inteligencia artificial y sistemas de autonomía en el campo de batalla. Ambos países desarrollan y despliegan armas no tripuladas para superar las defensas del enemigo respectivo.

Ucrania ha convertido en muy escasos años la tecnología en una forma de compensar su inferioridad convencional, material y humana. Concretamente ha alcanzado una considerable ventaja relativa mediante la producción masiva de drones baratos y conectados con FPV. Su carrera tecnológica, con más de 200 empresas locales fabricando equipos, le ha permitido desarrollar drones de fibra óptica resistentes a la guerra electrónica con navegación autónoma y capaces de continuar la misión aunque pierdan comunicación con el operador. También disponen de  drones de largo alcance contra instalaciones situadas a miles de kilómetros y les aplican reconocimiento mediante IA para identificación automática de objetivos. Es más, el gobierno de Zelenski creó un Centro de Inteligencia Artificial de Defensa para procesar videos del frente y mapas con rapidez. De esa manera, el ejército usa estas herramientas para rastrear objetivos y coordinar ataques.

Consecuentemente, la tecnología de drones ha permitido a Ucrania hacer más daño a Rusia sin tener que igualarla en soldados. Algunas de las campañas más duras han sido los ataques a refinerías de petróleo y a infraestructuras de logística de Wildberries (el conocido como "Amazon ruso") durante este verano. Esto ha aumentado aún más la dependencia de terceros de Rusia. Incluso Zelenski comunicó el plan para bloquear el espacio aéreo de Rusia con drones para forzar un eventual cierre de aquél. Así que la estrategia de presión se acrecienta con el paso de los meses. Sin embargo, en lo que aún les falta es en desarrollar interceptores baratos que sustituyan a los Patriots estadounidenses, ya que Trump no es partidario de ceder licencias de tecnologías especiales de defensa a terceros países por seguridad. Los misiles balísticos de Rusia son especialmente avanzados tanto por velocidad como por trayectoria y los drones, por sí solos, no son capaces de bloquearlos. Además, para desarrollar interceptores propios necesitarán importante material procedente de Europa.

Rusia también emplea IA en misiles y equipos militares complejos. Por ejemplo, incrementó la autonomía de sus drones de ataque para que eligieran el blanco final sin intervención humana. De esa forma, las fuerzas rusas probaron drones kamikaze guiados por IA capaces de seleccionar y golpear objetivos civiles y militares por sí solos en zonas como Zaporiyia. Sin embargo, su IA no está tan avanzada como la ucraniana debido al bloqueo de Occidente en componentes como sensores, procesadores y memoria. Como veremos, depende de China.

Las debilidades de Ucrania

Pese a los puntos anteriores, tampoco puede caer Ucrania en el triunfalismo. Entre sus debilidades, obviamente su economía y población son mucho menos potentes que que las rusas. Por eso destaca el déficit de soldados con un desgaste de personal acusado desde 2022 (entre bajas y deserciones por la militancia forzada). Pero también es reseñable su escasa capacidad para proteger sus ciudades e infraestructuras energéticas. Esto deriva sobre todo de sus limitaciones en defensa aérea y que Rusia conserva la capacidad de causar enormes daños mediante sus misiles balísticos. Los constantes bombardeos recibidos han dañado gravemente el sector energético, los suministros básicos de agua y electricidad y la economía ucraniana en su conjunto. Así que a pesar de que Kiev consiguiese abaratar enormemente su capacidad ofensiva, sigue dependiendo de sistemas occidentales carísimos para defenderse de los ataques rusos. A ello se le une tanto la lentitud como la fluctuación en la llegada de ayuda militar y financiera, incluyéndose bloqueos como los que hizo Orban de Hungría en la Unión Europea. Todo esto pone en cuestionamiento su resiliencia a largo plazo, así que el hecho de que Rusia tenga dificultades no significa que Ucrania esté facultada para doblegarla pronto.

La crisis militar y económica en Rusia

Rusia dispone de enorme capacidad militar pero con un problema creciente de recursos humanos. El coste humano de la guerra está poniendo a prueba su capacidad para mantener el ritmo de reclutamiento necesario. Se llevan registradas 1,4 millones de bajas rusas en combate existiendo entre ellas 450.000 muertos, es decir, una media de bajas de 30.000 por mes en 2026 y una proporción de 8 bajas frente a 1 ucranianas. Rusia se halla en un escenario de elevadas pérdidas humanas que confluye con una necesidad permanente y creciente de nuevos reclutas que dificultan mantener el ritmo.

Así, Visual Politik nos cuenta que Putin impuso unas cuotas de reclutamiento a las 89 regiones rusas con un sueldo base de 400 mil rublos pagado por Moscú, que duplicó desde 2024 el importe inicial en 2022. Pero las regiones han aprobado complementos y disparado las cifras por dos motivos: falta de voluntarios y como guiño para obtener futuras recompensas. A consecuencia de ello, se disparó su endeudamiento añadiéndose al tremendo déficit de una economía nacional saturada por la inflación, fundamentada en la guerra, cerrada a mercados occidentales y que ha recortado gasto social.

La pregunta del millón sería si Rusia podría seguir reemplazando sus pérdidas sin recurrir a una eventual movilización general, que se empezó a rumorear para plantearse tras las "elecciones" legislativas del 20 de septiembre. Porque pese a disponer de una enorme profundidad estratégica y recursos, Ucrania está forzando que cada vez sea más caro mantener la ofensiva rusa. Rusia necesita reponer constantemente las bajas y reclutar nuevos soldados requiere ofrecer incentivos económicos cada vez más costosos y recurrir a mecanismos más agresivos. En 2022 ya comprobó Putin el coste político y social de movilizar a cientos de miles de hombres y durante este 2026 el coste humano ruso parece estar creciendo desequilibradamente en relación con los avances territoriales obtenidos.

El frente terrestre y el avance

Durante estos años, Rusia se ha dedicado a seguir atacando y ocupando territorio mientras que Ucrania sufría problemas gravísimos de personal, munición y defensa aérea. Sin embargo, el dato que cambia la perspectiva en 2026 es que la ofensiva rusa ya no está consiguiendo el progreso que Moscú necesitaría para transformar su superioridad material en una victoria definitiva. En lugar de ello, se asiste a un estancamiento del avance ruso.

Ucrania confirmó en agosto la recuperación durante este 2026 de unos 700-745 km² de territorio (26 localidades) en las regiones de Dnipropetrovsk, Donetsk y Zaporiyia. Se trató del mayor avance ucraniano en los últimos tres años de guerra. Los rusos, en contraste, solo avanzaron unos 35 km² en todo el mes de julio. A ese ritmo, les costaría casi dos años conquistar lo que Ucrania recuperó durante este. Su ofensiva se benefició de tres factores clave: primero, los recursos aéreos ucranianos con aviones occidentales, sistemas de defensa antiaérea y drones. Segundo, el mal tiempo en enero que dificultó mucho la detección rusa. Tercero, el corte de Starlink a las fuerzas rusas (1 de febrero) que usaban para pilotar drones eludiendo el jamming ucraniano, es decir, el bloqueo de comunicaciones mediante emisión de ondas de radio en la misma frecuencia. Se quedaron temporalmente ciegos y vulnerables, de manera que Ucrania aprovechó la ventana de oportunidad con grupos de infiltración.

Según el ISW, un centro de análisis dedicado a estudios sobre la guerra en Washington, señaló este verano que el ritmo de avance ruso seguía siendo bajo después de más de dos meses de ofensiva primavera-verano. Esto le ha permitido a Ucrania poder realizar contraataques locales en determinadas zonas y ganar algo no menos importante: tiempo, capacidad de adaptación y capacidad para impedir que Rusia alcance sus objetivos militares. Ahora bien, en el frente oriental hacia centros estratégicos como Kramatorsk sí que se ha producido un avance constante y gradual de las ropas rusas, han expulsado a unidades ucranianas e intensifican los ataques con bombardeos para debilitar la logística y cortar las rutas de suministro de Ucrania.

El factor internacional de Rusia: Corea del Norte y China

Corea del Norte proporciona a Rusia munición, misiles, soldados y personal especializado mientras que Moscú proporciona a Pyongyang experiencia de combate militar, conocimiento tecnológico y cooperación con otra potencia nuclear que le aporta información para mejorar sus sistemas. En tal contexto, Ucrania estaría sirviendo involuntariamente como campo de pruebas para armas norcoreanas. Pero el apoyo de Kim-Jon-Un atravesó varias fases. En 2023 y 2024, Corea del Norte empezó proporcionando a Rusia grandes cantidades de munición de artillería y cohetes, además de misiles balísticos. Esto permitía a Moscú aliviar uno de sus problemas que era el enorme consumo de munición de una guerra de desgaste. Después llegó algo mucho más significativo como tropas norcoreanas. Pyongyang llegó a desplegar unos 14.000 militares en territorio ruso, principalmente relacionados con las operaciones en Kursk. En 2025 y 2026, los soldados norcoreanos ya habían adquirido experiencia de combate real. Y eso obviamente tenía un valor enorme para Pyongyang, que lleva décadas preparándose para una eventual guerra. Según la inteligencia militar ucraniana citada por Reuters, una unidad norcoreana estaría desplegándose en el oeste de Rusia, con 90 militares y potencialmente hasta 120 misiles balísticos y seis lanzadores. Además, Rusia ha vuelto a utilizar en agosto misiles norcoreanos KN-23 y KN-24 rompiendo una pausa desde finales de 2025.

El papel de China ha sido menos directo, entre otras cosas porque (aunque no lo parezca) su posición oficial es neutral en esta guerra. Habría entrenado de forma encubierta a unos 200 militares rusos, principalmente en el empleo de drones e inteligencia artificial. Junto a esa formación, le suministra tanto aquéllos como componentes electrónicos y especialmente los microchips para procesar los modelos de algoritmos de IA militar. El gigante asiático ha sido fundamental para impulsar y modernizar la industria militar rusa frente a las sanciones occidentales. En primer lugar, los nuevos drones a reacción incorporaron mayor velocidad, resistencia a la interferencia y sistemas de guiado apoyados por IA. Segundo, Pekín estaría compartiendo datos de reconocimiento satelital e imágenes de alta precisión, procesando Moscú dicha información para identificar infraestructuras estratégicas ucranianas y coordinar ataques con misiles de forma automatizada. Y tercero, no sólo han usado la IA para ataques físicos, sino que en la vertiente de guerra híbrida han usado también bots para difundir desinformación en redes sociales en orden a desestabilizar el apoyo occidental a Ucrania.

Consideraciones

Ucrania no está ganando la guerra, dado que no ha recuperado los territorios ocupados por Rusia, pero tampoco la está perdiendo porque Putin no ha logrado la ruptura que necesitaba para imponerse. Lo que sucede es que Ucrania está resistiendo mejor. Ha conseguido mantener el frente, sostener el apoyo occidental, adaptarse tecnológicamente, incrementar su capacidad ofensiva y dañar profundamente a Rusia, dificultando su avance y elevando su coste económico, militar y humano. Sin embargo, su menor población con déficit de soldados mayor y vulnerabilidad de sus infraestructuras energéticas ante ataques aéreos siguen siendo puntos débiles importantes como para acercarse a doblegar a Rusia. En el plano internacional, Trump no ha reproducido la política de Biden y su estrategia aparente de presión se ha reducido a exigir sin suerte que Ucrania deje de atacar estructuras energéticas rusas y se adopte una especie de tregua parcial y selectiva. Tampoco ha acontecido la ruptura occidental que Moscú podía esperar. Así que Ucrania ha conseguido sobrevivir a otro de sus mayores interrogantes estratégicos de 2026: qué ocurriría si cambiaba radicalmente la política estadounidense. Además, a esto se une que Europa continúa implicada.

Rusia está sufriendo desgaste humano y económico, si bien ha encontrado fuentes externas para compensarlo parcialmente. Los drones e IA obtenidos gracias a China permiten no exponer a sus soldados, pero tampoco le ha impedido sufrir importantes daños en infraestructuras y tener que refinar el petróleo fuera. Corea del Norte tampoco puede convertirse en una fuente ilimitada de tropas, sino que es más un parche que un plus permanente. Los avances territoriales son relativamente lentos y ha de seguir tirando de su población y con incentivos cada vez más exigentes que endeudan a las regiones y a las que, además, se les asfixia a impuestos. Así que puede que Moscú conserve la capacidad para continuar la guerra, pero cada vez le resulta más difícil acercarla a una victoria decisiva tras más de 4 años y medio. Eso puede explicar reacciones a la desesperada como comunicar advertencias a la OTAN. Putin ni se ha planteado si está obteniendo suficiente territorio para justificar el coste que está pagando, puesto que en lo que ha derivado el conflicto en 2026 no es tanto en quién puede ganar la guerra como en quién puede sostener durante más tiempo el esfuerzo necesario para evitar perderla.

La pregunta que queda abierta de cara al futuro es la siguiente: ¿puede la combinación de tecnología y apoyo occidental a Ucrania más desgaste ruso transformar una guerra que parecía favorecer a Moscú en otra que ya no puede ganar en los términos que pretendía? Existen tres escenarios. El primero es el desgaste mutuo continuado en el sentido de que ninguna consiga imponerse y la guerra continúe un año más. El segundo es que Rusia supere los problemas de personal y mantenga la presión. El tercero es que el modelo colapse y no le quede otra salida a Putin que optar por la movilización general. Llegado a ese callejón sin salida, pienso que Ucrania ganaría una posición negociadora que podría pausar la guerra. Tal y como está la situación, ordenaría por orden de probabilidad el primero y seguido del tercero. Porque quien por el momento esta más cerca de acentuar su erosión es Moscú y, consecuentemente, la duda de cara al futuro no es tanto si Rusia pueda continuar la guerra sino cuánto puede mantener ese ritmo de desgaste.