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martes, 26 de mayo de 2026

Cartagena: una moción de censura entre rupturas, traiciones y viejas heridas

La ciudad de Cartagena, conocida por ser una de las ciudades más antiguas de España con una historia que le concede el sobrenombre de la Trimilenaria, ha ocupado la atención de las recientes noticias a nivel nacional más allá de la consabida corrupción. El motivo es porque el pasado lunes 18 de mayo se registró una moción de censura a instancia de los grupos Movimiento Ciudadano (en adelante MC), PSOE y Sí Cartagena. Mediante esa palanca pretenden desbancar a la Alcaldesa del PP Noelia Arroyo, que hasta la fecha se encuentra gobernando en minoría con el apoyo de un Vox partido en dos mitades. Para analizar este movimiento es preciso establecer y recordar primero la situación que ha llevado a este movimiento y todos los factores que condicionan lo que pueda suceder el próximo 2 de junio que es cuando se someterá a votación la moción en el Pleno del Ayuntamiento de Cartagena.

Antecedentes: MC y PSOE, una relación complicada

En 2015, el PP de Cartagena perdió la mayoría absoluta y Pilar Barreiro no renovó la Alcaldía al alcanzarse un acuerdo entre el PSOE y MC, de manera que se repartirían el gobierno municipal y la alcaldía con dos años respectivos y con el visto bueno de Podemos. Sin embargo, lo que parecía un matrimonio político entre José López y Ana Belén Castejón terminó reventando por los aires. El empresario estuvo envuelto en innumerables polémicas por su constante enfrentamiento contra la oposición del PP y Ciudadanos, sus frecuentes insultos a Murcia, su perfil duro en redes sociales, una tentativa de agresión a un ex alto cargo de la CARM y un delito de coacciones a un policía local, siendo condenado en ambos casos. Pero su comportamiento no acabó ahí, sino que se dedicó a torpedear la propia coalición de gobierno acusando al PSOE de maniobrar bajo instrucciones externas, de manera que en 2017 se rompió el acuerdo dificultando la estabilidad municipal.

Esa nefasta experiencia y acumulación de desconfianza explica lo sucedido el 15 de junio de 2019, cuando tras ganar las elecciones MC al pasar de 5 concejales a 8, el controvertido López se estimaba Alcalde de nuevo. Sin embargo, en la votación de investidura a la que se presentó él y Ana Belén Castejón (que tenía un concejal menos que el PP), los concejales de MC entraron en shock al ver que el PP sumó junto con Ciudadanos sus votos a favor de la candidata socialista. De esa manera, Castejón era nombrada Alcaldesa y se repartió el gobierno con Noelia Arroyo, sin que entre las dos existiesen importantes fisuras. Pese a ello, los socialistas regionales y nacionales reaccionaron con indignación y expulsaron del partido a todo el grupo del PSOE de Cartagena. El motivo fue simplemente cogobernar con el PP, algo de lo que no tuvieron problema por ejemplo en Euskadi con Patxi López.

El camino hacia la moción de censura

En 2023, en un clima mucho más calmado, las elecciones volvieron a representar por tercera legislatura consecutiva un escenario sin mayorías absolutas. El PP ganó las elecciones con 10 concejales y con la desaparición de Ciudadanos y la entrada de Vox prefirió gobernar en solitario tras una investidura en la que cada grupo votó a su propio candidato. Sin embargo, al igual que sucedió por ejemplo con Ángela Gaona en San Pedro del Pinatar, la situación pasó a ser pronto de bloqueo total. Esto conllevó a que en noviembre se firmase un acuerdo programático y de gobierno con Vox. Desde ese momento, Diego Salinas pasó a ser Teniente de Alcalde y concejal de gobierno junto con todos sus compañeros.

A medidos de 2024, la presidenta y concejala de MC María Dolores Ruiz y el ex Alcalde Pepe López denunciaron a través de este último a su secretario general y portavoz Jesús Giménez Gallo por un presunto delito de falsedad documental. Alegaron que se habrían manipulado los estatutos del partido alterando la normativa interna para blindarse, evitar primarias y frenar posibles candidaturas rivales. Esto tuvo como consecuencia que, en enero de 2025, dicha concejala fuese suspendida por su propio partido por 3 años en expediente disciplinario. La comisión le acusó de no respetar la disciplina de voto, cometer abstención de funciones y ausentarse de reuniones internas. Al mes siguiente formalizó su pase como concejala no adscrita, inaugurando la cuenta que pasaría a ser récord en esta legislatura.

En marzo de 2026, tras el estallido del caso Antelo que analizamos en este mismo blog, Diego Salinas anuncia su baja de Vox y su escisión del grupo municipal pasándose al grupo mixto como no adscrito como acción de apoyo al diputado regional. Aparentemente, este hecho no perjudicaba la estabilidad del gobierno al mantenerse en el mismo. Pero la crisis de Vox Cartagena no acabó ahí. Al mes siguiente, la concejala de Turismo Beatriz Sánchez del Álamo comunicaba su baja denunciando traición y trato indigno del partido, enfocando sus críticas en Vox. Pero también dejó un mensaje críptico y es que afirmaba que "Arroyo confía en mis competencias, pero en el momento en que ella tenga quejas, tomaré decisiones y me iré yo". Esta declaración pudo venir a colación de ciertas fricciones por desavenencias en la gestión de la cartera turística. No llegó a dejar su cargo de gobierno, pero al mes posterior, en 14 de mayo, saltaron las alarmas con la salida de Diego como concejal de Desarrollo económico, Empresa e Industria. A partir de ese momento es cuando empezó a sobrevolar más que nunca la posibilidad de una moción de censura. Y no tardó nada, puesto que al lunes siguiente el día 18 ya se registró. Así que la secuencia de movimientos sugiere un acuerdo previo.

Reacciones políticas ante la moción de censura

Declaraciones de Noelia Arroyo. Arroyo califica la moción como una maniobra a la desesperada entre fuerzas políticas enfrentadas entre sí con un intento instrumental de asaltar el Ayuntamiento a un año de las elecciones de 2027, de forma que el verdadero objetivo sería obtener visibilidad de cara a aquéllas. Ante todo, resalta la incoherencia ideológica de pretender sumar a cuatro grupos incluyendo a los concejales tránsfugas de Vox con la aquiescencia del PSOE. En ese escenario futuro, aprovechó para poner en contexto la convulsa etapa entre socialistas y cartageneristas a que hemos hecho referencia, por lo que el escenario que dibuja la moción representaría una vuelta al caos y reabrir viejas heridas políticas de Cartagena. Frente a ello, ha tratado de defender su gestión económica en reducción de la deuda, inversiones, proyectos financiados con fondos europeos y mejora del empleo. Esto contrasta con lo denunciado por la oposición en un comisión aludiendo a más de 12 millones de euros en facturas sin pagar y no se ha aprobado aún el plan económico financiero. En definitiva, Arroyo deslegitimó moralmente la moción antes de votarse y presentó el pacto como inestable e imposible, pero al mismo tiempo aprovechó en su entrevista en la 7 para movilizar emocionalmente al electorado del PP con la idea de convertir una posible derrota institucional en un arma de relato de cara a 2027.

Cierre de filas en el PSOELos socialistas, encabezados por Manuel Torres, han asegurado que la operación aparentemente disparatada cuenta con el aval de Ferraz. La explicación a esto y qué diferencia tendría con los hechos de 2019 radicaría en lo más simple: se desalojaría al PP mientras que por aquél entonces se pactó un gobierno de coalición con el PP. Aún así, queda la pieza de Vox pero el PSOE de Cartagena pretende enfocar que ahora esas dos personas son "libres" y no pertenecen a la formación de "ultraderecha" como machaconamente reiteran los socialistas a todos los niveles territoriales. Habría que ver hasta qué punto se normaliza el pacto con unos tránsfugas que figuraron en las listas de Vox e incluso uno de ellos ya gobernó con el PP. Para evitarse líos decidieron consultar a la militancia local y a la ejecutiva regional. Ésta aceptó en primera instancia el 20 de mayo justificándola por la necesidad de aplicar una "agenda progresista valiente que recupere la justicia social y derechos humanos" y trasladó a la anterior la responsabilidad de validarla en consulta mediante voto presencial y secreto. Se efectuó en 2 horas por la tarde y con varias urnas. Esa noche del 26 hizo público un porcentaje del sí del 94,5% de los participantes y un 62,14% del censo de afiliados (689).

Rupturas internas en Vox. Javier Antelo emitió las declaraciones más complejas, dado que se mezcló la crisis de Vox con la implicación de los concejales más próximos a él. Por un lado, aludió a la impredecibilidad del partido como condicionante de lo sucedido, resaltando la escasa credibilidad del mismo. Por tanto, responsabilizó directamente a Vox del registro de la moción de censura y señalando al portavoz Gonzalo López Pretel sobre el que cabrían quejas de vecinos. Sin embargo, al mismo tiempo rechazó la moción tal como se ha planteado porque implica que el PSOE entre el gobierno de Cartagena y a su juicio supondría abrirle la puerta al Sanchismo. Más duro fue Rubén Martínez Alpáñez, quien reemplazó a Antelo como portavoz del grupo en la Asamblea responsabilizando directamente a "la banda de Antelo" y al transfuguismo. Por su parte, López Pretel cargó contra los no adscritos al tiempo que recalcó que no existía ninguna noticia sobre decreto de cese de Sánchez del Álamo, dejando caer junto con otras fuentes a Diario La Verdad que podría existir algún contacto para hacerle reconsiderar a aquélla. La diferencia es que Diego sí ha realizado declaraciones públicas apoyando de forma indirecta la moción de censura mientras que Beatriz permanece en silencio. Sin perjuicio de ello, los 14 implicados asistieron a una reunión el viernes 22 en el hotel NH Cartagena donde todos firmaron un acuerdo programático y, entre ellos, la propia Beatriz.

Rupturas internas en Movimiento Ciudadano. Pepe López, con un perfil político aún más marcado por la confrontación debido a una sentencia de cobro indebido por un sueldo que no reintegró y una tercera condena por difamación, criticó la iniciativa de Giménez Gallo enfatizando en los disensos internos de la formación cartagenerista. Echó en cara el "desmesurado ego y ambición" del actual líder del grupo Giménez Gallo y calificó de "antinatura" un pacto con PSOE y Vox, considerando que ambos son partidos nacionales y alejados de los intereses cartageneros. Además, indirectamente quiso recordar la experiencia pasada con los socialistas. Por el contrario, el candidato Giménez Gallo calificó la operación como "urgencia democrática" y acusando al Ayuntamiento de estar intervenido y sin liquidez y con subidas fuertes de impuestos. También minimizó el efecto rebote que pudiera recoger Arroyo entendiendo que no es comparable en popularidad al recientemente fallecido José Ballesta, que venció en las elecciones de 2023 tras la moción de 2021. En cuanto a María Dolores Ruiz, ha realizado varias declaraciones explosivas. En la primera, confesó que no puede votar como Alcalde a alguien a quien tiene denunciado y cree que la moción no prima Cartagena. En la segunda, acusó a Beatriz de estar maniobrando con el PP para que fracase la moción. De cualquier manera, recalcó que su posición no sería determinante porque quedaría fuera de la teórica suma de 14 votos.

Rupturas internas en Sí Cartagena. Ana Belén Castejón, secretaria general de Si Cartagena y que entregó su acta en septiembre de 2025 por motivos personales y familiares, también ha rechazado la moción de censura. Considera que sólo responde a una operación improvisada, sin programa ni estructura, que rompe con la estabilidad de Cartagena y convierte a Si Cartagena en una muleta de intereses partidistas. Por lo tanto rompe con su sucesor Juan Pedro Torralba. Éste, en unas curiosas declaraciones, afirmó ser "socialista sin carnet" y entender que era perfectamente posible que gobernasen izquierdas y derechas juntas. Es preciso recordar que Sí Cartagena fue una formación creada por los socialistas cartageneros expulsados en 2019 por pactar con el PP y que en 2023 logró votos suficientes para obtener una silla de concejal. De hecho, la cifra resultó ser prácticamente idéntica a lo que perdió la candidatura de PSOE Cartagena.

Conclusiones y perspectivas

Cartagena vive una política municipal extraordinariamente fragmentada, personalista y marcada por relaciones rotas. Teniendo en cuenta los antecedentes de las legislaturas anteriores caracterizados por la desconfianza entre partidos y por los que se arrastran rencillas que llegan al presente, los disensos entre varios de los grupos de la corporación con hasta 3 concejales no adscritos, las discrepancias existentes entre los afiliados de varios de los firmantes y la heterogeneidad ideológica de la suma de ediles que aspira a la alternativa política, la conclusión es más que clara: esta moción está completamente abocada al fracaso. Y desde el mismo momento en que se registró.

Los motivos esgrimidos por Giménez Gallo contienen ciertas contradicciones. Por un lado, entiende que lo mejor para Cartagena es un Ayuntamiento "que no reciba instrucciones ni de Murcia ni de Madrid", lo que quiere decir que PP y PSOE no estén implicados. Al mismo tiempo, no terminó de aclarar qué quieren hacer con el solar de Ángel Bruna que se debate entre un nuevo cuartel de la Guardia Civil o un jardín con parking, pues a la vez que señala que la presencia del PSOE en el consistorio puede desbloquear ese cuartel, se manifestó partidario del segundo que es la opción vecinal. Además, convendría recordar que el bloqueo de la ZAL (al que me referiré en un artículo muy pronto) implica a PP y PSOE, luego no coincidir en ningún color político no tiene garantías de que se acelere y más en el contexto del AVE pendiente a Cartagena. Por si fuera poco, el margen de maniobra con familias tan diferentes y en el plazo de un año deja muchas dudas de su efectividad. Por mucho que se reúnan los portavoces del aspirante a tripartito con la junta de personal del Ayuntamiento para prometer una estabilidad que sólo en sus cabezas sonará creíble.

Si es que el próximo 2 de junio esta moción fuese aprobada por mayoría absoluta (no cabe mayoría simple alguna para que salga adelante), la gobernabilidad no sería ni mucho menos más cómoda para Cartagena. Además, será entonces cuando desde el PP de Arroyo ya podrán preparar la precampaña para materializar una mayoría muy cercana a la absoluta cuanto menos. Porque la propia coalición a lo "Frankenstein", que posiblemente fuese la denominación que recurran y le estaría allanando el camino desde el primer día.

**Actualización: qué terminó pasando**

Sin modificar lo publicado el pasado día 26 de mayo, los acontecimientos derivaron finalmente en el esperado fracaso de la moción pero no sin profundizar en la polémica. Primero, el viernes 29 se anunciaba un acuerdo entre Noelia Arroyo y los no adscritos para expulsar del gobierno municipal a los dos que quedaban en el grupo de Vox. A cambio de ello, se comprometían a desmarcarse de la moción presentada. Llegado el día 2 de junio, la secretaría estimaba que de conformidad con el artículo 197 de la Ley de Bases del Régimen Local no procedía tomar en consideración el voto de la moción, lo que unido al visto bueno del PP se generó una fuerte discusión entre todos los concejales y amenazas cruzadas de recurrir a los juzgados. Finalmente se forzó la votación y el resultado fue de 12 concejales a favor y 13 en contra, por lo que quedó desestimada al sumarse los dos no adscritos que cambiaron de opinión. La tercera ya hizo público en su momento que no haría Alcalde a Giménez Gallo.

Paradójicamente, la moción de censura que pretendía mostrar la debilidad del gobierno municipal terminó evidenciando también las profundas fracturas existentes entre quienes aspiraban a sustituirlo. El fracaso de la iniciativa no solo mantuvo a Noelia Arroyo en la Alcaldía, sino que abrió una nueva crisis en Movimiento Ciudadano después de que su fundador, José López, exigiera públicamente la dimisión de Jesús Giménez Gallo. Lejos de cerrar el debate político cartagenero, el episodio parece haber inaugurado prematuramente la campaña electoral de 2027.

sábado, 2 de junio de 2018

Bienvenido, Dr. Frankenstein

El pasado 25 de mayo se hizo pública la primera sentencia del caso Gürtel que afecta a un importante entramado de cargos públicos del PP con relevantes condenas a implicados como Correa (jefe de la trama) y el ex tesorero Bárcenas. Ambos han entrado a la cárcel condenados a 50 y 33 años respectivamente. Pero lo más relevante ha sido la condena al Partido Popular como persona jurídica por enriquecimiento ilícito, algo de lo que el gobierno Rajoy quitó hierro. Pues bien, pocos días después el PSOE registró una moción de censura que se tradujo ayer viernes en la destitución de Mariano Rajoy el cese de todo el Gobierno, accediendo Pedro Sánchez a la presidencia por primera vez en la historia de la democracia usando tal instrumento.

Lo más relevante, aparte de la primera vez que sucede esto, es que Sánchez no ha vacilado en contar con el apoyo de toda la banda de separatistas, incluyendo los golpistas ERC y PDeCaT (la antigua y corrupta CiU), los amigos de los etarras de BILDU y el PNV, que a última hora ha traicionado al PP después de haberles aprobado su Cuponazo. Y es que si el PP creía que tenía comprados a los nacionalistas vascos, ha resultado ser al revés.

El debate en sí deparó muchas sorpresas en relación a la dirección que tomó. Y es que dió la impresión de que era una moción de censura contra Albert Rivera y Ciudadanos. Todos, todos, criticaron al líder naranja y hasta sus críticas fueron más duras que contra Rajoy. Así, de la manera más impresentable, Pedro Sánchez acusó a Rivera de estar más interesado en que continuase Rajoy para desgastarlo, ensayar en el espejo su discurso y toda una retahíla de desprecios al único que le propuso un pacto real de investidura en el año 2016. También fue especialmente duro Hernando del PP, acusándole de deslealtad, inventándose que es culpa suya el éxito de la moción y echando en cara que Arrimadas no se presentase como candidata en Cataluña cuando realmente no sumaban las cifras para ser presidenta. En fin, todo absolutamente mentira, con la intención real de hacer daño a Ciudadanos y recuperar la confianza perdida. De Podemos e independentistas, nos podemos imaginar que no recibimos caricias ni mucho menos. Pero les unía a todos los anteriores la preocupación por el ascenso de Ciudadanos en las encuestas.

Ciudadanos no bajó al barro que se habían sumido PP y PSOE. Su postura era clara y sin duda alguna: no apoyaba la moción de censura y lo más sensato era irse a urnas y que los españoles decidieran. Tampoco era cuestión de mantener a Rajoy después de no hacer absolutamente NADA contra la corrupción en su propio partido y tanto en el caso Gürtel como Bárcenas. Realmente llamativo resulta el caso de Eduardo Zaplana, ex presidente de la Generalitat Valenciana y ex ministro con Aznar, que ha entrado en la cárcel y en el PP le han dado de baja de todo, han enterrado todo recuerdo de él y hasta han llegado a extender el bulo de era de Ciudadanos.

No cabe duda que la mejor carta de Ciudadanos eran las elecciones anticipadas, que no obstante deberán de llegar pronto. Pero el hecho de que haya sido tan duramente criticado por los grandes partidos es debido a su miedo por restarles cuotas de poder en el escenario multipartidista dibujado desde 2015. El PSOE ahora tendrá la oportunidad de recuperar el protagonismo en la izquierda y también seguirá la estrategia de dividir a PP y Ciudadanos, dado que por ejemplo reveló una conversación privada en la que presuntamente Rivera le aseguraba que iba a desestabilizar al Gobierno del PP. Realmente rastrero por parte de Sánchez.

Pero los problemas para este gobierno nuevo residen en los que le sustentan. Y es que, cuando apenas ni tan siquiera ha echado a andar tras la toma hoy de posesión, en el Senado ya han vetado los presupuestos para 2018 que fueron aprobados hace unas semanas por el Congreso de los Diputados todos los socios que apoyaron la moción de censura. Será cuestión de que el PP, que tiene mayoría en esa cámara, impida ello y los presupuestos sean aprobados porque sí o haga una jugada maestra: rechazarlos por veto a la totalidad y devolverlos al Congreso para que Sánchez tenga que negociar unos nuevos presupuestos con toda la banda de independentistas. 

Y los obstáculos no quedan ahí, dado que desde el PSOE ha afirmado que su gobierno será íntegro de socialistas, circunstancia que no ha gustado nada en Podemos. Precisamente, una de las razones que explotaron la propuesta de acuerdo con Podemos a primeros de 2016 fue la exigencia de la mitad de ministerios. Ante esa negativa, cargos importantes de la formación de Iglesias han declarado que permanecerán en la oposición al PSOE. Así que otro escollo más que tendrá que lidiar Sánchez al tener a una izquierda que va a ser todo menos condescendiente.

En Cataluña, los representantes del régimen nacionalfascista capitaneado por Quim Torra no tardarán en exigir como mínimo la liberación de los "presos políticos", como ha insinuado Gabriel Rufían. Es decir, promoviendo saltarse la separación de poderes en toda regla. Pero hay una cuestión más importante que es ese reconocimiento de la imaginaria república de Cataluña o la probabilidad de lanzar un referéndum secesionista autorizado por esos mismos 180 diputados que han aprobado la moción de censura a Rajoy. Aún así, ya veremos cómo sostiene el fugado Puigdemont su discurso vacío de que España es un Estado autoritario y fascista cuando su partido sostiene al inminente Gobierno. Por otra parte, BILDU, primos hermanos de los anteriores, también asomó la patita y dejaron claro que su única intención es desestabilizar la Constitución de 1978.

Y es que... ¿cómo se puede gobernar con 85 diputados? Cuando el ansia de poder es grande, cuando no importa ni un pito España, cuando no paras de perder elecciones y empeorar el resultado mínimo histórico, cuando no te quieren ni en tu propio partido, cuando cualquier cosa vale con tal de recuperar protagonismo... las consecuencias de tus actos y decisiones son etéreas en la conciencia. Aquí enlazo un zasca que desde mi propia cuenta de Twitter le endosé a este hipócrita que tenemos por Presidente y que sumó 27 retweets y 75 me gustas.

Lo que se debe hacer y muy pronto es convocar elecciones. Lo que se debería haber hecho ya. No podemos descartar que si Sánchez comienza con piedras en los zapatos no sería descabellado que termine convocando elecciones. Será entonces el momento en que, con sumo placer, podamos ponerle de patitas en la calle y el PSOE quede relegado a la irrelevancia, que es lo único que merece.

Para terminar, comparto este vídeo que debería de ser escuchado por todos los españoles, para que sepan las contradicciones a que puede llegar el PSOE. ¿O debería decir PSO?