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lunes, 10 de junio de 2024

Sayonara, Ciudadanos

Finalizadas las Elecciones al Parlamento Europeo de 2023 y una vez que Ciudadanos ha desaparecido de las Cortes Generales, de todas las asambleas autonómicas (tras la expulsión de Francisco Igea), de muchísimos Ayuntamientos y finalmente del mencionado PE, no encuentro ya ningún sentido a seguir de afiliado y pagar cuota tras algo más de 9 años. De hecho, ya mencioné en enero en Twitter/X que de no obtener representación en el PE, abandonaría definitivamente la militancia. Y así será.

Por qué cayó Ciudadanos

Los ciudadanos españoles y entre ellos los murcianos nos han dado la espalda. Han entendido que ya no somos una herramienta útil para transformar la política. Muchos de ellos nos reemplazaron por el PP y no sólo por una operación rastrera de captación y desintegración ejecutada de forma piramidal por Fran Hervías y con la autoría intelectual de Teodoro García. También han influido numerosos errores cometidos por las sucesivas direcciones del partido y partiendo desde la época de auge previa a obtener 57 diputados en el Congreso. El primer gran error fue pretender convertirse en el reemplazo del PP imitando al propio PP. Si te presentas como una fuerza regeneradora y lo que básicamente haces es sostener al mismo que sigue gobernando Ayuntamientos y CCAA desde eones, al final te conviertes en una marca blanca. Y más cuando el PP tiene una implantación territorial que tú no tienes y que por lo tanto le permite resurgir. Porque vamos a ver ¿qué diablos es eso de pedir apoderados en toda España para ir a elecciones en Andalucía, Cataluña, País Vasco o Galicia? ¿Cómo se quieren tener buenos resultados si no tienes ni músculo suficiente en cada región?

Por supuesto, hay otras teorías que entienden que las encuestas de 2018 (especialmente Metroscopia) previas a la moción de censura victoriosa de Pedro Sánchez alimentaban una hipótesis falsa e irreal, que verdaderamente Ciudadanos no era líder en las encuestas y que su caída vino del error de amagar con volver a pactar con Sánchez para evitar una repetición electoral que perjudicaría exclusivamente el partido. Pues bien, sea o no verdad en cualquier caso se escondía lo más importe:

La pésima autodefinición ideológica. El único amague se ha hecho tarde y mal. Vox y Podemos, (incluso Sumar), tienen perfectamente claro y comunicado su perfil ideológico. Ciudadanos cambió de socialdemocracia a liberalismo sin ser capaz de explicar lo que era eso. Al potencial votante no le llegaba correctamente el mensaje, por mucho que se etiquetase la palabra liberal. Y a eso se le une que, en realidad, personas que abracen la dimensión social del liberalismo hay pocas, muy pocas. Por ejemplo, a Ayuso le trae a cuenta estar en contra del aborto, de la eutanasia, de la gestación subrogada y otras más porque su público mayoritario objetivo no quiere eso. Dicho en otras palabras, la mayoría de los liberales económicos son conservadores en lo social. Porque sí, ser liberal-conservador no es un oxímoron. Existe. Paradójicamente, hay muchos que votan a Vox cuando estos son ultra proteccionistas con el comercio exterior, pero como hay otras banderas claras: anti agenda 2030, anti inmigración ilegal, anti feminismo del siglo XXI, anti wokismo... les da igual. En cambio, Ciudadanos no ha sido capaz de establecer unas banderas (por ejemplo no triunfó el feminismo liberal) y optó por el catch-all sin diferenciarse adecuadamente y pactar sistemáticamente con el PP en las locales y regionales de mayo de 2019.

No puede echarse toda la culpa a los medios de comunicación, pues hemos seguido teniendo entrevistas en muchos espacios y participado en debates. Sí que es cierto que en la confección de las encuestas se nos ha escondido, pero ha sido una maniobra muy posterior a la caída que arrancó en noviembre de 2019 con un batacazo espectacular y del que jamás nos recuperamos. La bola de nieve no había hecho más que rodar.

Mi participación en campañas locales

A nivel local, para mí ha sido un orgullo formar parte de la resistencia frente al imperio pepero de mi pueblo natal San Pedro del Pinatar. En las campañas dimos mucho, especialmente en la segunda de ellas que contamos con un equipo especializado (incluso con editor de vídeo) y que ya no pecaba del origen múltiple del de la primera (fusión de UPyD, Democracia Pinatarense, UCPi y algún afiliado de CS). Nos hicieron contracampañas bastante sucias con (por ejemplo) vandalización de carteles y retirada de banderines, que con el tiempo nos confirmaron que efectivamente el PP local estaba detrás de ello bajo el apodo de "payasos justicieros". Sin embargo, no conseguimos más allá de 3 concejales en cada legislatura, lo que en ambos casos nos sumió en una decepción. Ello contrastó con lo que sucedió años más tarde con Vox en 2023: 5 concejales y compitiendo con un partido independiente como AISP (que ha absorbido el voto Ciudadanos). Nunca entendimos qué había fallado, al margen de que sobreestimáramos nuestras expectativas.

Un obstáculo indudable, aparte de nuestra inexistencia de músculo social que nos deportaba menos votos en Locales que en Generales, fue, por desgracia, que fuimos incapaces de mantener un bloque fuerte y unido. En ambas legislaturas nos salió un tránsfuga: Fenoll y Ana. El primero fue un elemento discordante y muy destructivo de manera que demostró ser el peor compañero posible que se puede tener en cualquier proyecto de equipo. Lo más triste es que el partido ni lo sancionó ni lo expulsó a pesar de todo el daño que hizo. La segunda como persona era muy distinta, si bien tras la moción de censura en la Asamblea mantuvo pacientemente la silla de concejala cono no adscrita hasta que la llamaron como reemplazo de una secretaria general, tras la dimisión de su titular. Por otra parte, es preciso mencionar que en plena campaña electoral de 2019 hubo varias renuncias en la junta directiva y pasé a ejercer el cargo de coordinador. Los motivos fueron importantes discrepancias (como las mías, si bien terminé aceptándolas) con la composición de la lista. Tras una renovación de juntas directivas en 2021 seguí en dicho cargo hasta mi dimisión en 2023, tras haberme anunciado su renuncia los otros miembros de la Junta. El último experimento electoral fue en San Javier, tras la liquidación progresiva del partido en San Pedro que no presentó candidatura y el resultado electoral fue dramático al desaparecer de la corporación municipal.

Qué esperaba ser o llegar a ser en Ciudadanos

En ninguno de los años, ni tan siquiera en la previa etapa de UPyD he figurado en puestos de salida. Tanto en 2015 como en 2019 obtuvimos tres actas de concejales sin ser capaces de absorber todo el voto DPi + UCPi de 2011. Realmente me hubiese encantado ser concejal y sobre todo de San Pedro del Pinatar. Sé que hubiese sido complicado compatibilizar con mi trabajo, pues tendría que moverme de Murcia hasta el pueblo y luego volver al ser tanto los plenos como las comisiones - por exigencias de la mayoría absoluta del PP - en horario de mañana. También se añade la complejidad de trabajar "a distancia", si bien las herramientas telemáticas favorecen muchos trabajos, siempre he sentido que nunca me he ido del pueblo porque allí sigue viviendo mi madre y mucha de mi familia y continúo atento a todo lo que acontece y preocupa. En la tormentosa legislatura 2019-2023 se produjeron dos dimisiones de concejales nuestros, de manera que pasó por el pleno hasta la persona nº 5 de la lista (yo era el sexto). Esperé hasta el último momento la citación que me convirtiese en concejal, citación que nunca llegó porque no se produjo ninguna renuncia más y me quedé a las puertas de un sueño que para algunos quizá no signifique nada, pero para mí hubiese sido un honor y algo muy especial.

A nivel regional, tras pasar el partido de un pacto externo a formar parte del Gobierno, dado mi perfil de funcionario, esperaba que en algún momento se contase conmigo. Obviamente, no tenía ni la dedicación al partido ni la relevancia en el mismo que hubiese motivado un nombramiento como alto cargo, pero es que tampoco lo deseaba yo ni lo necesitaba. Mi interés era más por ser libre designado, un puesto al que exclusivamente podían acceder funcionarios de carrera, si bien me faltaba algo más: promocionar al Cuerpo Superior que era la única puerta que realmente me abría a ello. Nunca sabré si hubiese sido Jefe de servicio o incluso Subdirector general, dado que la consecución de mi promoción interna coincidió con el triste suceso de la moción de censura fallida, la expulsión del Gobierno regional de los consejeros leales a Ciudadanos y el fichaje informal de los tránsfugas por el PP. Todo esto tiró al traste cualquier posibilidad de ascenso que de otra forma entiendo que sí se hubiese materializado, pero tampoco necesitaba mendigarlo a cualquier precio. De hecho, me posicioné absolutamente en contra de los tránsfugas que no tenían ningún funcionario del grupo A-1 entre sus simpatizantes.

Mi postura hacia el partido y el trágico marzo de 2021

Durante todos estos años me he sentido perteneciente a este partido. No al mismo nivel y profundidad en todo este tiempo, dado que mi desánimo fue creciendo desde el batacazo de las Generales de noviembre de 2019. Pero nadie podrá decir que traicioné al partido, a pesar de que sé que algunos han llegado a desconfiar de mí por tener amistad con voces críticas. En los peores momentos, yo sí he estado con el partido. Como en el segundo punto de inflexión tras el anterior que supuso la fallida moción de censura de marzo de 2021. Sin duda el momento más triste, más indignante, más lamentable, mas injusto y que causó un daño absolutamente irreparable. Esa moción nos partió en dos en Murcia: los defensores de los traidores tránsfugas y los que nos mantuvimos leales al partido y creíamos que con Ana Martínez Vidal y el PSOE murciano sería posible la regeneración que Isabel Franco, sus adláteres y el PP de López Miras impedían. Insisto en que fue francamente doloroso ese mes de marzo en el que además para muchos de nosotros se rompieron algunas amistades para siempre. Me bloquearon varias personas, hubo quien me echó de todas las redes sociales posibles y hasta me ignoraba en la calle. En fin, allá cada cual con su conciencia. Hubo quien supo separar y hay buena relación, aunque ya no sea lo mismo al no compartir proyecto. Mi conciencia siempre la tuve muy tranquila en este tema y de la batalla que di en redes sociales contra el Frankenstein que habían montado en la Asamblea y Gobierno Regional no me arrepiento de nada. Y eso que también tuve bloqueos "premium" como Girauta o el mismísmo Albert Rivera. Pero desde hace un año quiero descansar de eso.

Despedida

Significar lo primero de todo que NO me voy a ir bajo ningún concepto al PP. No, esta no es otra estúpida carta como la que publicaron todos esos por encargo de Hervías y Egea. No tengo ningún interés en afiliarme a otro partido, tampoco de pagar cuota, ni nada más. Echo muchísimo de menos esos tiempos buenos, sobre todo esos eventos sociales con comidas y encuentros en los que éramos tantos y compartimos momentos especiales. Una verdadera lástima que eso vaya muriendo en la memoria para siempre con el paso del tiempo, pues todos los recuerdos no son inmortales. Por mi parte, prefiero guardar un rincón para esos momentos y personas que, en un tiempo y aunque fuese muy corto, ocuparon una pieza del puzzle de mi vida que no me arrepentiré de haber sumado. No hace falta mencionarlas (lo hubiese hecho, pero seguro hubiese olvidado muchos nombres), lo mejor es que ellos y ellas saben quienes son.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Y ahora... ¿qué?

Ha pasado muchísimo tiempo desde la última entrada. O, mejor dicho, han pasado muchísimas cosas en el más de un año que llevaba sin escribir por aquí. Lamentablemente, el partido Ciudadanos ha pasado de haber conquistado 57 diputados en abril de 2019 a hundirse en los infiernos con sólo 10 en noviembre del mismo año. A nivel externo, la confianza en Ciudadanos se halla por los suelos pero es que a nivel interno asistimos a una triste disputa entre afiliados que antaño eran compañeros unidos y ahora parecen enfrentarse por los apoyos a los candidatos a compromisarios y los aspirantes Arrimadas/Igea.

Vayamos por partes. ¿Qué ha pasado para que Ciudadanos se hundiera en la miseria electoral y en la actualidad sea un partido injustamente minimizado en el Congreso de los Diputados? Analicemos:

1. Sánchez. Primera parte: El "no es no". Muchos argumentaron que había que haberle dejado gobernar, que daba la suma de sobra. Pues bien, precisamente gran parte de esos 57 diputados (subidón desde 32) se debieron principalmente al duelo ganado ante Pablo Casado, pero también porque en esa competencia con el electorado de centro-derecha se insistió en no pactar con Sánchez. Se demostró que la postura ante la moción de censura contra Rajoy fue acertada. Por otra parte, Sánchez NUNCA demostró tener interés alguno en un pacto con Rivera, sino que tan sólo pedía "no bloquear", es decir, la abstención. Y  ello implicaba que ninguno de los diputados naranjas sería ministro, de manera que poco cambio sería posible. Sin embargo, no es menos cierto que en un gobierno monocolor investido por Ciudadanos, Podemos se posicionaría claramente en contra y a la postre el PSOE tendría que echarse en manos de Rivera.

2. Sánchez. Segunda parte: El "a lo mejor sí". Pocos han hablado de esto, pero pudo haber tenido algún impacto el hecho de que a última hora le ofreciese a Pedro Sánchez la posibilidad de investir su gobierno bajo tres condiciones. Igual de verdad es que las condiciones eran prácticamente inasumibles para el PSOE como aplicar el 155 de nuevo, romper con Bildu en Navarra y por último no subir impuestos a familias y autónomos. Ello pudo haber sido interpretado por el electorado de centro-derecha como un peligroso bandazo.

3. VOX. Primera parte: el pulso perdido con el voto alternativo. La irrupción de Vox como partido incardinado dentro del voto alternativo que ya representaban Podemos y Ciudadanos ha podido ser un coladero de votos trasvasados de color naranja a verde. No hay que olvidar que buena parte de los votos de Ciudadanos no venían tanto del PSOE como muy especialmente del PP. El discurso contundente de Vox en aspectos como el desafío catalán o el feminismo radical, aparte de su oposición frontal al pacto de Sánchez con independentistas, han animado a gente que ya había roto hace tiempo con el PP para posicionarse con Vox incluso de forma ideológica. Quiero decir con ello que este partido Vox ha podido generar un fuerte sentimiento de identificación partidista de personas que durante bastante tiempo no habían desarrollado. Y eso convierte en muy complicado recuperar ese voto alternativo trasvasado.

4. VOX. Segunda parte: los pactos sustentados en gobiernos regionales. En Andalucía, Murcia y Madrid (curiosamente las dos regiones perseguidas en la actualidad por el gobierno Sánchez), PP y Ciudadanos se reparten las consejerías de manera exclusiva. Sin embargo, el gobierno es sustentado con los votos de Vox, por lo que irremediablemente te obliga a sentarte con ellos quieras o no. Aunque no ocupen puestos de poder. Este tipo de pactos ha podido espantar al electorado de centro-izquierda (poquito pero existente) que prácticamente ya no quedará en la actualidad por haber regresado al PSOE.

En definitiva, tanto acercarnos como alejarnos de Pedro Sánchez y de VOX nos han costado perder 2 millones y medio de votos.

En la actualidad, los medios prácticamente no hablan del partido Ciudadanos salvo para comunicar sus problemas internos, lo que no es más que hurgar en la herida. Pero es que, además, se ha visto salpicado por la polémica del pin parental que ha escalado de Murcia a todo el debate nacional. Y en ese punto, nuestras explicaciones han sido tan desafortunadas como incongruentes. Así que a nivel externo las cosas no parecen ir a mejor ni amainar, sino más bien todo lo contrario.

¿Y qué errores ha habido a nivel interno o bien qué problemas han y están provocando la división interna del partido?

1. El deterioro de la imagen pública de Inés Arrimadas. Hasta hace un año, Arrimadas era muy bien valorada en términos generales con la excepción de los independentistas (que la odian a muerte) y los grupos asociados o vinculados con Podemos. En la actualidad, estos radicales han conseguido que el electorado de centro-izquierda haya disminuido considerablemente su valoración, incluso asumiendo el insulto de "montapollos" para despreciar su lucha contra el separatismo. Además, el centro-derecha también la tiene en menos estima y qué decir de los conservadores, que la consideran una continuista de la "dictadura progre" o "consenso progre", como se quiera decir. Por si fuera poco, dentro del partido tiene sus propios detractores que le acusan de continuismo y prefieren a Igea.

2. La oposición abierta de Francisco Igea. Este señor no ha cesado de airear públicamente todo tipo de críticas al partido y a sus dirigentes más destacados. Además, no ha dudado en eliminar de redes sociales (como a mí) o en directamente bloquear a todo aquél que le expresaba alguna crítica a su comportamiento. Sin duda, su forma de proceder está siendo aprovechada por toda la prensa hater (Público, El Diario, El Plural...) para ver si así se entierra de una vez a Ciudadanos, mientras que no cesan de darle vida a VOX que son los que más hacen por promover el voto a la izquierda del electorado moderado.

3. Las "peleas" telemáticas entre afiliados por los dos anteriores. Y ya lo que faltaba es ver continuamente en Facebook y Twitter a militantes de nuestro partido discutiendo. Estas cosas en el PSOE y en el PP se minimizan o sencillamente se esconden, pero aquí están aflorando continuamente. No podemos seguir ese camino, porque de lo contrario nos terminaremos autodestruyendo.

Personalmente, yo tengo clarísimo que quiero y voy a votar a Inés Arrimadas. Nadie mejor que ella puede dirigir Ciudadanos y recuperar la confianza perdida por culpa de nuestros bandazos. Pero también sé que Igea tiene ideas que, más allá de su estilo formal poco constructivo, pueden ser dignas de escuchar y reflexionar. Sin embargo, tampoco hay que olvidar que Igea es a su vez el candidato favorito de aquéllos que quieren ver destruido a Ciudadanos. Así que da que pensar y mucho.

jueves, 10 de enero de 2019

Habemus pacto en Andalucía

Ayer, el PP y Ciudadanos hicieron público el acuerdo definitivo para la constitución de un gobierno alternativo en Andalucía después de 40 años de socialismo que degeneró en paro, corrupción y pobreza galopantes. De forma paralela, el PP ha acordado algunos aspectos con Vox, dado que Juan Marín y el partido C's, con muy buen criterio, se negaron tanto a negociar con los populistas de derechas como a permitir que formasen parte del Gobierno autonómico en alguna Consejería. Y es que, que nadie se lleve a engaño. El partido naranja está tan lejos de Podemos como de Vox, puesto que representan las dos caras extremas del populismo. Aquí pueden consultarse las medidas pactadas entre PP y Ciudadanos y aquí las que han pactado exclusivamente PP y Vox.

Durante estas semanas, los conservadores amigos de Le Pen y la ultraderecha europea, se han dedicado a amenazar y torpedear el cambio en Andalucía exigiendo la aplicación de sus polémicas cuando no absurdas medidas. Eliminar subvenciones y ayudas a asociaciones feministas sin ánimo de lucro y a la igualdad de género, cambiar la fiesta de Andalucía al 2 de enero por la toma de Granada (Reconquista de Al Ándalus), expulsar a los 52.000 inmigrantes ilegales que (dicen ellos, sin fuentes ni nada) existen en Andalucía y otra serie de disparates. Y todo eso con 12 escaños, aunque parece que se creen con mayoría absoluta por sí mismos.

La prensa "progre" como El Diario, Público y sobre todo El Plural, se han dedicado a dar por hecho un acuerdo a tres bandas para gobernar por igual desde el primer momento. Cuando eso es falso por completo, dado que Ciudadanos rechazaba pactar con Vox más allá de procurar que estuviesen en la mesa del Parlamento Andaluz (por simple normalidad democrática) y además ninguna Consejería estará en manos conservadoras. Desde el minuto cero, han ansiado la foto y han polarizado tanto la situación que han pretendido vender que iba a gobernar la extrema derecha. Vamos a ver, para estos "opinadores", aún sin la existencia de Vox seguirán con el mismo discurso de radicalización.

Ahora parece que Susana Díaz es buena, que no pretendió hundir al actual Presidente del Gobierno, que no es de derechas, que no hizo tan mal Juan Marín al pactar con el partido de los ERE... Pues no. Al PSOE-A se le dió una oportunidad y la ha pisoteado durante cuatro años. Y ahora es cuando reclaman que gobierne la lista más votada cuando todavía queda caliente la Moción de Censura que desalojó a Rajoy y permitió el desembarco del PSOE. Además, parece que no pasa nada por sumar votos para gobernar con los populistas de Podemos, todos los independentistas (incluidos los golpistas) y hasta los amigos de los etarras. Pero el problema es que sea con los votos de Vox, aunque se hayan marcado distancias desde el primer minuto

Lo que ha quedado completamente claro es que PSOE y sobre todo Podemos van a aprovechar la irrupción de Vox para martillear con "el tripartito" y meter en un mismo saco a los tres partidos que van a investir a Juan Moreno como Presidente de la Junta de Andalucía. Por si no hubiesen etiquetado hasta la saciedad a PP y sobre todo a Ciudadanos (quien más votos le disputa) como de extrema derecha. Es lo único que les queda para tratar de recuperar el voto perdido y enviado a la abstención. Y, ¿a quién nos recuerda esta estrategia? Pues al Partido Popular de Mariano Rajoy que gracias a la repetición de elecciones favorecida por Podemos pudo recuperarse. "O nosotros o la extrema izquierda" fue su lema de campaña. Además, se avecina un 8 de marzo en el que Podemos (y en la persona de Irene Montero) tratará de autoasignarse en exclusiva la defensa del feminismo.

Frente a ese tipo de tonterías enormes, Ciudadanos se presenta como el auténtico centro en un escenario en el que parecen estabilizados cinco partidos. Andalucía debe marcar el camino y mientras que el PP comienza a voxizarse y el PSOE sigue podemizándose, más espacio habrá para que Ciudadanos capte el voto del ciudadano moderado.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Elecciones andaluzas 2018: la derrota que merecía el Socialismo

Celebradas ayer las elecciones anticipadas en la Comunidad Autónoma de Andalucía de 2018, han arrojado un sorprendente resultado en el que el PSOE, pese ha haber ganado como casi siempre lo ha hecho, ha pasado de 47 a 33 diputados. Ello no se ha traducido en un aumento de la fuerza electoral de Podemos e Izquierda Unida, presentados en la coalición Adelante Andalucía, sino en una espectacular entrada de VOX con nada menos que 12 diputados. De la nada más absoluta, este partido conservador ha experimentado una subida más fuerte que la de Ciudadanos en 2015. El equipo de Juan Marín ha pasado de 9 a 21, lo que son unos resultados magníficos y sólo 5 por debajo del PP de Juanma Moreno que queda con 26. La coalición de Podemos se queda con 17, lo que supone 3 menos que por separado hace casi 4 años.

Es la gran oportunidad para echar de una vez por todas al Susanismo y, sobre todo, a ese socialismo rancio que ha dominado Andalucía desde que falleció Franco y la ha sumido en el paro, pobreza y corrupción. Lo que resulta gracioso, en este escenario en el que hay cinco partidos con significativa representación, es la autocrítica cero por parte de la izquierda, que en sus intervenciones llamó al miedo por la "extrema derecha", repitiendo esa expresión constantemente. Al parecer, el hecho de que el gobierno Sánchez pactase con la extrema izquierda de Podemos y todos los separatistas (entre los que se encuentran golpistas y xenófobos de extrema derecha) es de lo más democrático porque había que echar a Rajoy y silenciar a Ciudadanos. Incluso contar con el residuo etarra de Bildu.

Especialmente curiosa ha sido la reacción de Iglesias y su grupo, prácticamente llamando a la insurrección en las calles tras los resultados democráticos y haciendo mención expresa a una serie de colectivos que sufren discriminación pero que son aprovechados e instrumentalizados de manera vergonzosa por Podemos. La extrema izquierda a la que ellos representan no permite bajo ningún concepto que otros partidos como Ciudadanos representen y defiendan a mujeres y personas LGBT. No hay más que ver las manifestaciones en las que increpan e insultan a mujeres diputadas y concejales del partido naranja. Y luego se atreven de hablar de fascismo y de dar lecciones de democracia y tolerancia.

No se enteran de la película. Valdría la pena analizar por qué ha subido tanto VOX y seguramente ha pescado votos de la izquierda. En gran parte, ha sido debido a que ha utilizado una estrategia similar a la Podemos y es captar el voto del hartazgo. Pero es que, además, la propia izquierda los ha alimentado hablando constantemente de ellos, con la intención y creencia de que así iban a dividir al PP y Ciudadanos. Y nunca se han parado a pensar que en su caladero de votos podrían encontrarse ellos. Que eventos como la manifestación comunista contra VOX en Murcia sólo servían para multiplicar votos para la formación de Abascal. Igual que las críticas y ataques contra Podemos fueron tan sumamente infantiles que sólo le hicieron explotar en 2015. Antes de que la demagogia de estos cayera por su propio peso al año siguiente y en el presente 2018.

Desde un punto de vista nacional, el hecho de que se produjese una moción de censura y se constituyese un gobierno sostenido por Podemos e independentistas, así como el reemplazo de Rajoy por Pablo Casado, son los dos factores que muy probablemente han favorecido que Abascal y su partido encontrasen los resortes adecuados no ya para Andalucía sino para toda España.



A partir de ahora, ¿qué va a pasar? Bajo mi punto de vista, Ciudadanos no debe en ningún caso consentir que continué el PSOE de los ERE. Para empezar, las cifras no dan. Sólo sería posible con una abstención en las filas de Adelante Andalucía, pero esta gente nunca votará sí a un pacto de gobierno que implique a cualquiera de C's, PP ó VOX. Pero en lugar de ese continuismo incomprensible, lo que hay que hacer es propiciar un cambio. Sin embargo, hay varias fórmulas y no todas pasan por un pacto de tres PP-C's-VOX.

Juan Marín y Albert Rivera anunciaron ayer que Ciudadanos se postularía como candidato a gobernar Andalucía. Es una estrategia muy buena, dado que relega la presión a los otros partidos y especialmente a los del pánico a la "extrema derecha". También evita que Ciudadanos se encasille como llave de gobierno y pueda quemarse por un pacto con PP y VOX y qué decir con los socialistas y Podemos. Además, el partida naranja gobernaría una Comunidad Autónoma por primera vez y de alta relevancia en España, pudiendo aprovechar esa posición para aumentar su credibilidad ya en ascenso de cara a las siguientes elecciones del 26 de mayo de 2019. Creo que es nuestro momento y hay que ser valientes. Y que PSOE y Podemos (incluso el PP) decidan: o Ciudadanos o VOX.